14 ago 2020

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Semana Colau

Sílvia Cóppulo

La primera semana después de la victoria de Colau en el Ayuntamiento de Barcelona ha sido la propia de una activista.

Hoy, en el 'Suplement', reemitimos la conversación distendida y agradable que tuvimos en el diván el julio pasado. Ya entonces decía que, si encabezaba una lista conjunta para el Ayuntamiento y conseguía ganar, continuaría haciendo de activista. Que lo haría toda su vida. El verano pasado también nos decía lo mismo que afirmaba ayer, viernes, ante las cámaras de TV-3, que Convergència i Unió no defiende el proceso. Y ella, Barcelona en Comú, sí. Como ahora. Dentro de dos semanas espera recibir el apoyo de ERC y del PSC para ser alcaldesa. Y para obtener el de Esquerra ahora necesita decir esto. Mientras tanto, la activista ayer se puso la camiseta de los trabajadores contratados por Telefónica en la sede de Movistar del Portal de Àngel que ocupaban de hace días. El juez había ordenado el desalojo. Esta semana, Colau también ha anunciado que no quiere guardia urbana antidisturbios, que no quiere que el Ayuntamiento apoye al circuito de Montmeló, que quiere paralizar la construcción de un hotel y finalmente se ha desdicho de no querer el Mobile Congress. Semana Colau levantando la copa, como decía ella ayer, viernes, "como inminente alcaldesa que soy". 

En el otro bando, aquellos que la tildan de folclórica, o desprecian la capacidad de animar a las masas que hace años que pierden, se equivocan. Es la hora de escuchar lenguajes diferentes y de entender la lógica de las otras posiciones. Al mismo tiempo, más que nunca se tiene que tener la capacidad de comunicar las acciones propias con palabras y gestos más cercanos. Artur Mas es un hombre de palabra, y si Esquerra no le es desleal en el Parlament, en septiembre habrá elecciones. El 27-S se juega la continuidad del proceso de Catalunya para ser independiente. Pero antes de esto, no nos engañemos, en Catalunya, como en Barcelona y en todas las poblaciones del país, se juega quién la gobernará. Se espera que Colau silbe esta noche.