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La ratio

Tiburones

Josep-Maria Ureta

Tendrá que cargar toda su vida con la etiqueta de delator y chivato. Es lo que piensan de él 130.000 clientes del muy cuestionado y nunca intervenido banco de inversión global HSBC, cuyas trampas fiscales, con la solícita ayuda de los empleados de la entidad se divulgaron hace un par de años. ¿Quién acabó en la cárcel? De la lista, ninguno. Al contrario, el chivato -como se le ha presentado en todo el mundo- que se llevó una copia de los evasores, Hervé Falciani, acabó una temporada en la cárcel española y ahora anda con limitada libertad de movimientos.

Al mundo financiero le gustan las  fábulas para explicar su actividad. Lobos y corderos, por ejemplo. Pues dice Falciani que no hay que gastar más tiempo en reeducar al lobo. Es así. Nada de pedir a las empresas que tengan buenas prácticas y colaboren, es mejor que el Estado, cuya misión básica es recaudar con equidad antes de repartir, caiga sobre ellas. No sobre sus clientes, que es como disimulan su protección a bancos y multinacionales. También explica el exempleado de HSBC, francoitaliano de nacimiento, que el Estado se siente muy eficaz pescando sardinas, pero que evita perseguir tiburones, que eso es muy caro. Es la gran mentira: el negocio social está en la pesca de altura. Es lo que viene.

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