14 ago 2020

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EL RADAR

De la plaza a la urna

Joan Cañete Bayle

Estas elecciones de hoy son las primeras de un ciclo tras el cual muchas cosas ya no serán como eran

De Sant Carles de la Ràpita a Girona, de Badalona a Naut Aran, de Girona a cinco barrios de Barcelona, Entre Todos ha tomado el pulso a esta campaña electoral con la publicación de una serie de paseos guiados por ciudadanos con los que hemos conversado de política, desde el nivel local hasta el plano más teórico. De entrada, esta es la primera conclusión de estos paseos y de las decenas de cartas y comentarios recibidos durante la campaña: la política esta muy presente en la conversación pública, una de las evidentes consecuencias de la crisis. Una política que, al contrario de la que suelen practicar los partidos, los ciudadanos tienden a concebir más como estrategia que como táctica. «Visión», «planes», «proyecto» son palabras recurrentes. Que se escuche a los ciudadanos es una exigencia común. Que los políticos son gente poco de fiar, así, en general y sin matices, es una acusación generalizada. Que ha llegado el momento de cambiar unas cuantas cosas y, sobre todo, de escuchar a los ciudadanos es un clamor que no puede negarse, más allá de la inclinación de cada cual.

Que estamos en un momento nuevo, y que estas elecciones de hoy son las primeras de un ciclo tras el cual muchas cosas ya no serán como eran es otro argumento predominante en la conversación. Un momento nuevo en términos de actores políticos (la irrupción de caras y siglas nuevas) y en otros dos frentes: el del primer jaque serio al bipartidismo desde la transición y, en Catalunya, la antesala del 27-S. Pero este nuevo momento político no está rodeado de una oleada generalizada de euforia (más allá de aquellos que creen tener al alcance de la mano un cambio político impensable hace no tanto tiempo). Hay mucha prudencia, igual porque los sondeos dibujan panoramas inciertos, igual porque el suflé soberanista y el de la nueva política ya hace mucho que duran, igual porque a nadie le gusta quedar como uno iluso, igual porque la desconfianza hacia los políticos está tan arraigada que la sufren los viejos por conocidos y los nuevos porque está por demostrar que no sean como los viejos. O sea: nuevos tiempos, sin duda, pero tampoco nos volvamos locos, vamos a ver qué pasa, para dónde tiramos, que el partido no ha hecho más que empezar.

Contribuyen a ello también los diferentes objetivos y las múltiples razones pos las que los ciudadanos elegirán papeleta hoy. Porque sí, este 24-M hablamos de nueva y vieja política, de multipartidismo  y de proceso soberanista, pero también de excrementos de perro, carriles bici, becas comedor, horarios de paso de autobuses y plazas de aparcamiento en zona azul. El componente local que tiene toda elección municipal está muy presente en la conversación ciudadana en estas elecciones, porque al final de lo que se trata es de elegir a la persona que dirigirá al pueblo o la ciudad los próximos cuatro años.

A todos los ciudadanos que hicieron de anfitriones en los paseos electorales les hicimos la misma pregunta: ¿Confía en los políticos? La respuesta mayoritaria fue que no. Después de varios años de crisis y de la gestación, nacimiento y crecimiento de nuevas formas de hacer política, primero en plazas y calles, después en plataformas y finalmente en partidos políticos, ha llegado el momento de medir la fuerza del anhelo regeneracionista en las urnas.  La conversación ha permanecido invariable en los últimos años, vertebrada por el eje ellos (los políticos) y nosotros (los ciudadanos). Incluso entre quienes apoyan a los partidos tradicionales se encuentra en mayor o menor medida este argumento. Pero a la hora de votar entran en juego otras consideraciones, pura política, y más en unas municipales (el voto en zona azul). De ahí que el resultado sea tan incierto y que será tan difícil de analizar. De ahí que lo de hoy solo vaya a ser la primera entrega. Las conclusiones, a fin de año.