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La victoria electoral 'tory'

No te marches, Reino Unido

Carlos Carnicero Urabayen

La permanencia de Londres en la Unión Europea es tan conveniente para los británicos como para Europa

Acaba de terminar una campaña electoral y ya comienza otra. Pese a su euforia por su triunfo, el primer ministro británico, David Cameron, es consciente de que lo difícil comienza ahora. Habrá un referéndum sobre la UE y su país se juega tanto como él mismo. Pasará a la historia como el 'premier' que borró al Reino Unido del mapa europeo o como el que lo ancló definitivamente donde le corresponde. Casi nada. Dejando de lado el sentimentalismo que nos evoca el país que vio nacer a Shakespeare, los Beatles y James Bond, el Reino Unido es la cuna de la democracia moderna. Y tenemos razones muy poderosas para quererlo cerca. Hubo un tiempo en el que nos preocupábamos por el excesivo poder franco-alemán. Enferma Francia, ahora es la reina Merkel quien gobierna el continente, a pesar de que quizá los alemanes tampoco están muy contentos por ello (¿han superado los miedos que les genera su propio poder?).

Un Reino Unido fuerte en Europa es un buen contrapeso. Nuestra musculatura en la política exterior depende notablemente de su permanencia en la UE. Pese a los recortes, aún tiene el Ejército más importante de Europa. Es, junto a Francia, el único país europeo con armas nucleares y tiene un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Ahora que Rusia se comporta agresivamente de forma impredecible, debemos permanecer más unidos que nunca. También nos beneficia el dinamismo británico, su fervor liberal y la apertura de su economía. Londres es la capital financiera de Europa. Por no mencionar el liderazgo mundial de algunas de sus universidades. El Reino Unido nos ayuda a los europeos a permanecer más abiertos al mundo.

Un imperio ya solo en el cine de época

Londres tiene al menos tanto interés como nosotros en su permanencia. Este es un mundo de gigantes, y ellos solo conservan su imperio en el cine de época. Sin la UE no pueden tratar con China sin inclinar la cabeza. Para EEUU, los británicos son importantes en la medida que sean influyentes en Europa. Prescindir del mercado único sería dramático para sus empresas. Los beneficios son tan evidentes que casi todos mis interlocutores en Londres me aseguran estos días que no se cometerá la locura de salir de la UE. Los índices de apoyo a la Unión están en alza. Según Maurice Fraser, director del Instituto Europeo de la London School of Economics, podría ser una reacción a la subida del UKIP o un reflejo de que Putin ha recordado que existen Occidente y sus valores compartidos. Según Fraser, los británicos son conocidos por su pragmatismo. Nunca se irán. 

Pero la partida no está ganada. Ni mucho menos. Habrá dos factores clave. Primero, la capacidad de Cameron de obtener alguna concesión de los europeos para asegurar a los británicos que han mejorado las condiciones para la permanencia. Podría ser algo simbólico, como una declaración del Consejo que reconociese que el Reino Unido no se compromete a una unión cada vez más próxima. Eso y más restricciones de los derechos sociales a ciudadanos europeos en el Reino Unido, un debate peligrosamente populista.

La cohesión del partido conservador

El segundo factor serán los actores de la campaña. La comunidad empresarial alzará la voz para permanecer. Pero, ¿será Cameron capaz de mantener cohesionado a su partido a favor del sí? Pertenece al ala más proeuropea de su partido, y la buena noticia de su mayoría absoluta es que tendrá más fuerza para neutralizar a los más euroescépticos. El Partido Liberal es el más proeuropeísta, pero su influencia, dados sus pésimos resultados, está mermada. ¿Y los laboristas? Ojalá no ganen terreno en la carrera por el nuevo liderazgo quienes identifiquen los malos resultados con sus posiciones proeuropeas. Y no olvidemos que el UKIP ha obtenido más del 10% de los votos.

Aunque los británicos decidan quedarse, el referéndum será caro. Los mercados han reaccionado al alza tras la victoria de Cameron, pero que nadie se engañe: no habrá paz en el FTSE 100, el índice de la Bolsa de Londres. La consulta es la principal amenaza para su economía. Muchos inversores internacionales se preguntan: «¿Estoy poniendo mi dinero en un país de la UE?» Los nacionalistas escoceses, abrumados por su imponente éxito apenas ocho meses después de perder un referéndum sobre la independencia, no dudarán en utilizar la posible salida de la UE para exigir otra consulta. 'Brexit' podría ser el camino más corto para 'Scotxit'. El aislamiento europeo del Reino Unido se acentuará, y, como me asegura Laura Kelleher, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, los líderes europeos no le pondrán las cosas fáciles a Cameron, porque lleva tiempo erosionando su capital político. Por último, una de humor británico: su referéndum podría coincidir en el 2017 con su presidencia de turno de la UE.

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