Ir a contenido

Si algo puedes legar a los hijos es el recuerdo de los momentos en que conocisteis juntos el arte y la belleza. Cuando pueda, les llevaré a ver el Pantheon y los 'caravaggio' y unos cuantos 'vermeer' y joyas minúsculas y delicadas como las naturalezas muertas de Morandi, en Bolonia. Y les haré escuchar a Bach y Mozart y me gustaría que leyeran a Carner y Auden y Szymborska, y que vieran 'Dublineses', de Huston. Y miles de pequeños detalles de orfebrería o construcciones hechas de mármol: todo lo que alimenta la materia de la que estamos hechos. Y también les llevaré, cuando pueda, a Mathausen, donde sufrieron y murieron miles de catalanes y republicanos y gitanos y judíos, inocentes, tragados por la gris persistencia asesina, arrastrados por las piedras, ahogados, famélicos, asfixiados, quemados.

Les llevaré no para que sepan que el mal absoluto puede convivir con la absoluta belleza, no para informarles de todos los rincones -también los más oscuros, junto a los luminosos- que tiene el ser humano. Les llevaré allí para que vean que es real, que existió y que existe, que los escalones de la escalera y el muro y el precipicio y las letrinas y los ganchos aún están ahí. Y para que se den cuenta que justo al lado del campo hay poblaciones tranquilas y felices que también lo fueron mientras Mathausen era el infierno. Para que tomen conciencia de que nunca se puede callar ni hacer ver que no me toca a mí cuando otro sufre el horror y la injusticia. Sobre todo por eso.

Temas: Mauthausen

Para darle la mejor experiencia posible estamos cambiando nuestro sistema de comentarios, que pasa a ser Disqus, que gestiona 50 millones de comentarios en medios de todo el mundo todos los meses. Nos disculpamos si estos primeros días hay algún proceso extra de 'login' o el servicio no funciona al 100%.