La clave

Aguirre-Rajoy, la batalla definitiva

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Al destaparse los sobresueldos que los dirigentes del PP supuestamente cobraban a cargo de una caja b, denuncia que los papeles de Bárcenas vendrían a apuntalar, el partido de Mariano Rajoy amenazó con emprender acciones legales contra cuantos le acusaran de haber repartido sobres en dinero negro. Si la advertencia del PP sigue en pie, este lunes, tan pronto como abran los juzgados, debería presentar una querella contra su candidata a la alcaldía de Madrid, Esperanza Aguirre.

Pese a que la trama Gürtel germinó y floreció en Madrid, concretamente en el seno del partido y el Gobierno autonómico por ella presididos, Aguirre no solo se declara ajena a este entramado corrupto, sino que incluso presume de haberlo hecho aflorar. Pero el sábado, en una tertulia televisiva, la líder del PP de Madrid fue más allá en su estrategia de oposición al partido a cuya cúpula pertenece, pues a preguntas de un periodista confirmó que todos los dirigentes conservadores cobraban sobresueldos, salvo ella misma y Alberto Ruiz-Gallardón. Ahí es nada.

Rehén de la candidata

¿Qué sucedería si un dirigente del PSOE andaluz implicara a Susana Díaz en el caso de los ERE? ¿Y si un responsable de Convergència acusara al partido del cobro de comisiones por adjudicar obra pública? La escandalera sería mayúscula, la suspensión de militancia, inmediata, y la actuación de la justicia, fulgurante. Por ahora, nada de esto ha acontecido en el caso que nos ocupa.

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Si Aguirre no rectifica ni Rajoy toma medidas contra ella por tan graves afirmaciones, el PP se habrá convertido, definitivamente, en rehén de su candidata en Madrid, dispuesta a quemar las naves del partido a fin de conquistar la alcaldía. Y no cuesta imaginar cómo reaccionará la lideresa en caso de que, como vaticinan las encuestas, se alce con un triunfo en las urnas en medio del hundimiento general del PP.

A su pesar, Rajoy se aferró al tirón electoral de Aguirre para conservar el feudo popular de Madrid. Si gana sus elecciones en franca oposición a Rajoyla batalla estará servida. Y esta vez será la definitiva.