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No como siempre

Jaume Subirana

Uno de los atractivos de viajar a un país del cual no conoces la lengua y que no pertenece a la familia de ninguna de las que tú hablas es precisamente (llámenme rarito) escuchar cómo habla la gente, observar sus conversaciones. Escuchar sin entender nada permite una simpatía sin identificaciones, promueve una atención más allá de la racionalidad: inevitablemente te concentras en el tono, en los gestos, en la mirada de cada uno de los interlocutores; te fijas en cómo ponen el cuerpo y las manos, en el volumen y la entonación de su habla... Toda una serie de elementos que despreciamos cuando la conversación es en nuestra lengua porque mientras el otro habla, nosotros ya pensamos en la respuesta, y que minusvaloramos también cuando es en una lengua aprendida, porque estamos pendientes de si entendemos o no lo que dicen.

Ahora que se acerca Sant Jordi y todos compraremos o nos haremos comprar algún libro, ¿por qué no probar la táctica de quien escucha, sin entenderla, una conversación en Estonia, en el Rif, en el Nepal? ¿Por qué no salir de nuestra zona de confort literario y dejarnos sorprender por lo que creemos que no entenderemos?

Es lógico que si nos ha gustado un libro de un autor busquemos otro del mismo autor, pero ¿por qué, por una vez, no abandonamos esta lógica y hacemos lo contrario? ¿Por qué no buscar un libro de un autor que no nos hayamos llevado nunca a casa, de una literatura extraña (decenas de ellas cuentan con traducciones pero seguro que no las hemos leído nunca)? Y lo mismo con nuestra editorial, nuestra colección, nuestra época, nuestro género preferido: ¿por qué no dar una oportunidad a una editorial que no conozcamos de nada; a una colección de libros grandes, si preferimos los pequeños; a un clásico latino, si solo leemos historias policiacas; a una líneas cortas si siempre leemos novela? Y entonces fijémonos en el tono, los gestos, la mirada del libro nuevo, no solo en lo que explica. En la forma en que el autor pone el cuerpo, qué hace con las manos, cómo pronuncia palabras nuevas, diferentes. Porque esto es la literatura.

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