29 mar 2020

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Análisis

Andalucía: legislatura abierta

José Antonio Pérez Tapias

La foto que da de sí mismo el electorado andaluz es netamente de izquierdas, dato insoslayable al plantear los pactos

El PSOE se mantiene, el PP cae estrepitosamente, Podemos entra en el Parlamento andaluz con 15 escaños, Ciudadanos sorprende con 9 diputados, e IU, con 5 escaños, se ve a este lado de la frontera de poder tener grupo parlamentario. Abiertas las urnas, es así como ha quedado también abierta la décima legislatura autonómica. Su inicio viene dado con la marca que han dejado los votos de la ciudadanía: una pluralidad política que define la nueva legislatura como especialmente novedosa. Ese carácter abierto se proyecta, con tal composición de la Cámara, hacia el futuro. Con la mayoría relativa obtenida por el Partido Socialista habrá que ver qué se puede hacer cara a un Gobierno estable. No está fácil, por más que Susana Díaz, al convocar elecciones, estableciera la ansiada estabilidad como justificación de su decisión de disolver el Parlamento y dar por concluido el Gobierno de coalición con IU. Eso es historia. ¿Por dónde irán los caminos del futuro?

El autorretrato de la ciudadanía que sale de estas elecciones confirma que la sociedad andaluza le sigue otorgando al PSOE un notable apoyo como garante de logros sociales que se consideran irrenunciables, y ello a pesar de corruptelas y déficits democráticos. Si ese apoyo confirma un mayoritario perfil de izquierda del electorado andaluz, dicha imagen se ve reforzada por cuanto Podemos irrumpe con significativa fuerza, señalando con claridad hacia dónde se inclina un sector del electorado que apuesta por cambios en profundidad en la forma y en el fondo de la vida política. Si a ello se suma lo que conserva IU, a pesar del caudal de votos que ha perdido, está claro que la foto que produce de sí mismo el electorado andaluz es netamente de izquierda. Esa mayoría social es, sin duda, un elemento insoslayable a la hora de pensar que en Andalucía son necesarios pactos por la izquierda para encauzar la gobernabilidad de la autonomía.

Ciudadanos, con el salto que en cuestión de semanas le ha llevado a ocupar tan destacado lugar en la escena política -anticipando movimientos similares en el ámbito del Estado-, aparece como ese partido de derecha civilizada, liberal si se quiere, que el PP es incapaz de ser por la dureza de sus políticas económicas y el autoritarismo de sus posiciones neoconservadoras. La bajada del voto popular en Andalucía muestra cómo se pagan las facturas de ajustes injustos, cinismo político, corrupción y liderazgos que no son tales por la artificiosidad con la que se generan.

La legislatura tiene por delante un camino complicado, especialmente en un comienzo que ha de sortear los condicionamientos que suponen las próximas elecciones municipales y las más remotas, pero no lejanas, elecciones generales. Tras el autorretrato andaluz, desde la misma Andalucía todos se van a resistir a verse retratados de inmediato con compañeros de viaje que no se sabe cómo van a ser vistos por los propios votantes o cómo van a ser enjuiciados en el debate político inmediato. Hará falta claridad de ideas y coraje político.