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El actor, el fraile, la lotería...y Roberto Bolaño

Josep Maria Pou

El 11 de junio del 2014 a Roy Cockrum le tocó la lotería. 259 millones de dólares. El mayor bote jamás acumulado en la popular Powerball americana (algo así como la Bonoloto de aquí). Roy se había arriesgado con una sola apuesta. Y tuvo «suerte macanuda». Había sido, durante siete años, «el hermano Roy», monje episcopalista, que colgó los hábitos al morir su padre, en el 2010, para regresar a Knoxville (Tennessee), su pueblo natal, a cuidar de su anciana madre.

Pero antes de sentir la llamada del convento Roy había sido actor. Un actor profesional que había obtenido buenas criticas por sus trabajos en Off-Broadway.Y alguna, incluso, superlativa por su interpretación en Rinoceronte, de Ionesco, en New Jersey.

Lo primero que hizo Roy al recoger su premio gordo fue una apasionada declaración de amor al teatro. Y anunciar, a renglón seguido, que pensaba dedicar esa fortuna a obras benéficas (órdenes religiosas, en primer lugar) y a todo aquello que tuviera que ver con las Artes Escénicas.

Contó Roy que, en un viaje a Londres, en el 2003, poco antes de meterse a fraile, vio, en el National Theatre, la versión teatral de His dark materials (la famosa trilogía de Philip Pullman) y quedó impresionado por la calidad y magnificencia de un espectáculo capazde mantener boquiabierto durante muchas horas a un público eminentemente joven. «Y me dí cuenta -añade Roy- de que la falta de ayudas gubernamentales en EEUU hacía imposible que se abordaran produciones como esa para públicos como ese. Me prometí que si algún dia estaba de mi mano iba a contribuir, como fuera, a conseguir, para mis paisanos, un tipo de teatro con ese nivel de ambición».

La noticia de esta semana es que Roy Cockrum ha regalado al Goodman Theatre de Chicago (uno de los teatros «no comerciales» de más prestigio en EEUU) los millones de dólares necesarios (muchos) para hacer posible un espectáculo de cinco horas sobre 2666, la novela de Roberto Bolaño que ya tuvo una primera versión teatral -¡extraordinaria!- en el Teatre Lliure de Barcelona, en el 2007, de la mano de Pablo Ley Àlex Rigola. Ahora serán Robert Falls, director, y Seth Bockley, autor residente, quienes den nueva forma a ese texto, monumental en todos los sentidos.

Me alegro por Bolaño y por su obra. Y me pregunto si no habrá algún que otro actor -o fraile- por estos pagos con afición a la Bonoloto, al teatro y a hacer felices a los demás. Uno. Solo uno. Con solo uno que hubiera…