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Imaginaros si hace años de los hechos que ahora narraré, que incluso ser mileurista se consideraba una situación precaria.

Era el verano del 2007, nos situamos en el pueblo de Sant Pol de Mar, un pequeño pueblo de la costa del Maresme. En aquella semana del mes de julio la localidad celebraba la tradicional Feria Alternativa, una fiesta popular que el pasado verano cumplió veinte años. Sus organizadores definen este espacio como un ámbito dedicado a promover y difundir productos alternativos del mundo de la salud, la artesanía y la alimentación; un ámbito dedicado al mundo de la comunicación concretado en forma de charlas, coloquios y debates sobre diferentes temas que afectan nuestro entorno. Breve contexto, no hay nada mejor como pasarse para empaparse bien de los actos, los productos y el concepto "alternativo". Idea que suele tener largos debates días antes del inicio de las jornadas. Y, francamente, vista la evolución de la feria durante los últimos años, llega un punto en qué uno se acaba preguntando que demonios es lo que determina que esto o aquello es o deja de ser alternativo.

En aquella época, Zapatero gobernaba un país que crecía en la economía mundial hasta situarse en la "Champions League de la economía". La construcción continuaba arrasando paisajes de mar y montaña mientras se erigían, o se inauguraban, instalaciones y servicios públicos que han sido más un lucimiento político que no una inversión rentable. Es la época de "el aeropuerto del abuelo" y "estamos cosiendo España con cables de acero". Afirmaciones que, actualmente, forman parte de la hemeroteca del despropósito del crac del 2008. Inversiones ruinosas, expresiones para sacar pecho, autores, concretamente como el de la primera, que cumplen condena de cuatro años en la prisión de Aranjuez.

En Sant Pol, en aquella noche de conciertos de la Feria, un grupo de ska cantaba contra un sistema que oprimía al trabajador con sueldos ridículos, precarios e indignos para poder hacer frente a una vida familiar. Recuerdo como si fuera ayer que el cantante dijo, "esta canción se llama mileuristas". Un tema que, como la mayoría de las de estilo ska, te incitaban a bailar. Vista con perspectiva, siete años después, te invita a pensar.

Hemos pasado de decir, durante gran parte de la primera década del 2000, que el mileurismo era una "situación injusta" a hoy en día afirmar "sí, cobras 300 euros pero por lo menos trabajas". Recomendamos a compañeros y amigos, "haz prácticas, aunque no estén remuneradas podrás hacer algo relacionada con lo que has estudiado". Un panorama que resulta desolador tanto para generaciones actuales como anteriores. La reflexión sociológica "la nueva generación vivirá peor que el anterior" se extiende con la misma facilidad que el gobierno central anuncia la recuperación económica. La 'cirereta' del pastel, cuando los expertos en recursos humanos afirman que las empresas no contratan a menores de 30 y mayores de 50.

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"Quién pudiera ser mileurista!" sería un buen título, metáfora de la involución. Toca mantener el ánimo y aguantar a que nos llegue la oportunidad. Sea aquí o allá, haciendo esto o aquello. No os rindáis, el laberinto tiene salida.

joansole.cat