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Cómo habitar la música

Juan Villoro

Formado como pintor y graduado de la vanguardia de Roxy Music, Brian Eno es un artista global. Hace unos días lo escuché en Cartagena de Indias. El productor que ha creado atmósferas perfectas para Talking Heads y U2 tuvo que lidiar con un micrófono que multiplicaba la letra pe. Ciertas molestias que obligan a pensar en otras cosas: Eno se distrajo del ruido hablando de música.

Uno de sus métodos más fecundos ha sido la mezcla de la teoría y el azar. En los setenta diseñó un I Ching creativo. Apuntó sus opiniones para usarlas en modo fortuito y combinatorio. Cuando producía el disco Low, de David Bowie, tomó una carta que decía: «Aniquila lo que tienes». Trabajó de ese modo, sin revelar su instrucción. Lo curioso es que el cantante había tomado otra carta secreta cuyo mensaje era: «Desarrolla al máximo lo mismo». Mientras uno modificaba, el otro insistía. Para Eno, el arte no es una meta sino una semilla. El logro es un proceso, no un destino.

Artista múltiple, el compositor de Another green world ha encontrado estímulos en circunstancias imprevistas. En una ocasión coincidió en un estudio de grabación con Foreigner. No se interesó en los heráldicos alaridos del grupo, pero sí en uno de sus roadies, que había robado un equipo de vídeo y lo vendía a precio de bicicleta. Eno lo compró y decidió usar la pantalla en forma vertical. Alteró el color hasta que la gente tuvo la piel naranja y halló otro modo de pintar la realidad.

Cuando exhibió sus instalaciones luminosas, advirtió que la gente cambiaba de postura. La pose impaciente con que se contempla algo raro, se relajaba poco a poco: los espectadores se inclinaban, se arqueaban y terminaban sentándose en una silla. Recordó la Música de mobiliario de Erik Satie y la posibilidad de que el arte sea un ambiente. Así, el creador de Music for airports pasó del sonido como acompañamiento al sonido como lugar: «La música puede ser una habitación; en el futuro comprarás una entrada para entrar en ella». Su nuevo proyecto son las arquitecturas sonoras, piezas para bocinas empotradas en los muros.

Música para ser visitada.