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Editorial

Vuelve la 'lista Falciani'

Sorprende que sea ahora, cinco años después de conocer el caso, que Hacienda decida denunciar al banco

El caso de la lista Falciani ha irrumpido de nuevo en el convulso panorama político-económico mundial, más de cinco años después de que se conocieran las primeras noticias. Si en el 2009 se supo que el exempleado Hervé Falciani había sustraído una larga relación de clientes de la sucursal suiza del banco HSBC, buena parte de los cuales ocultaban sus depósitos al fisco, y había puesto los datos en manos de la Hacienda francesa, hoy empezamos a conocer los nombres propios de esa lista. ¿Qué ha ocurrido durante todo este tiempo? ¿Qué conclusiones podemos extraer?

Lo que hizo Francia fue comunicar a cada país los datos que le afectaban y fueron las haciendas nacionales las que contactaron con los titulares para instarles a regularizar su situación. De ahí vienen algunos casos que trascendieron entonces, como el de Emilio Botín, parte del león de la regularización española, con 200 millones de los 260 obtenidos. El caso, a parte del morbo de los nombres propios -jefes de Estado, empresarios, artistas, deportistas... - que han salido o saldrán a la luz, es una significativa muestra de lo que supone la evasión de capitales (cuidado, no todo el mundo que está en la lista es un evasor) y el papel de los paraísos fiscales. Porque, por descontado, no es el HSBC, banco de matriz británica, el único que realiza esas prácticas.

Lo que hay que preguntarse es si los gobiernos han hecho todo lo que está en sus manos para perseguir esas prácticas, o se limitan a hurgar para cazar presas domésticas más pequeñas. Sorprende que cinco años después de conocerse el caso sea ahora, cuando la prensa comienza a filtrar detalles, que las haciendas francesa y española anuncien acciones legales contra la entidad por considerar que ayudó de forma activa a sus clientes en los métodos para ocultar el dinero. ¿Se han enterado ahora de esa presunta connivencia? ¿Hay que dar por buenas las explicaciones de Montoro sobre esta diligente acción cinco años después?

Por otra parte, si la persecución del evasor fiscal ha de realizarse con la máxima severidad, la del blanqueo de dinero fruto del narcotráfico y otros negocios ilegales, que se han detectado en la lista, no puede ser menor. Los gobiernos deben ser inflexibles, pero la propia banca no puede sentirse ajena al caso. Hay pasividades deleznables.

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