Ir a contenido

Ideas

Escribir cansa

Jenn Díaz

No hagáis creer a los niños que tiene menos valor lo que no puede tocarse

Hace unos días me pasó algo que me preocupa porque no deja de ser el reflejo de la sociedad actual. Joana, de seis años, cree —aunque no sé si se le ha ocurrido a ella sola— que yo, como trabajo en casa, tengo más tiempo para limpiar. Es casi cierto: escribo un párrafo, pongo una lavadora, corrijo, la tiendo, empiezo un artículo, doblo la ropa. Pero eso no significa que cueste menos esfuerzo.

Mi responsabilidad como mujer me obligó a insistir: no quiero que piense que es mi obligación tener la casa ordenada y limpia. Así que le pongo de ejemplo a su padre: trabaja en casa pero no llega a todo; es decir, trabajar en casa no significa tener más tiempo, siguen faltando horas para todo lo demás. Entonces me dice que su padre trabaja en una revista y que en una revista hay que hacer más cosas, no solo escribir. Me doy cuenta de que la lucha no es el lugar de trabajo, ni siquiera ser hombre o mujer. Es más sutil: trabajas en algo material o trabajas y no veo resultados inmediatos. Decido enumerar parte de mi trabajo para darle volumen en su cabeza: escribo un cuento a la semana, una columna al mes, traduzco una revista, corrijo otra y escribo mi novela. Le digo que no es que tenga tiempo para ordenar, sino que busco ese tiempo para hacerlo.

¿Por qué le parece que es lógico que limpie más porque trabajo en casa -escribiendo- y, como consecuencia, tengo más tiempo? Pensaba que el escritor era respetado socialmente y estaba limpio de dudas. Teniendo en cuenta que es una niña que convive no solo con una escritora, sino con sus libros, cuentos y columnas publicadas, sospecho que Joana tiene esa idea por algo que ha escuchado. La libro de culpa y pienso en los demás, en vosotros: padres o personas cercanas a los niños. Si no sabéis lo que cuesta escribir una novela, no les hagáis creer que tiene menos valor aquello que no puede tocarse. Escribir cuesta, pensar cuesta, dibujar cuesta, crear cuesta. No les convenzáis de que es menos importante, ocupa menos tiempo o es secundario.