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Dos miradas

Santa Eulalia

Josep Maria Fonalleras

No pensaba que Ciutat morta fuera a ganar el premio Ciutat de Barcelona, pero resulta que los galardones se conceden en honor de Santa Eulalia y, en los gozos de la patrona, podemos cantar «guardad a nuestra Barcelona de las rachas del mal viento» y «arraigad en el corazón del pueblo la justicia y libertad». Es decir, el jurado ha considerado que el documental servía para denunciar el mal viento y profundizaba en la demanda de justicia. Y el Ayuntamiento, como convoca los premios pero no los decide, ha tenido que tragar saliva y hacer de tripas corazón y otorgar la placa, el diploma y 7.000 euros a la denuncia de un «montaje policial en el que el propio ayuntamiento está involucrado». Son palabras de Xavier Artigas, uno de los directores, que denuncia la «hipocresía» municipal. Además, avisa de que puede que no acepten el premio y que si lo recogen destinarán el dinero a denunciar más rincones oscuros de la condal ciudad. Esto último ya era previsible, pero ¿renunciar? ¿Por qué? Sería, como ha apuntado Bernat Puigtobella, un menosprecio al jurado que ha actuado «con independencia de criterio, representantes de la ciudad viva». ¿No se dan cuenta los cineastas radicales de que la grandeza de lo que tenemos entre manos es justamente que el ayuntamiento los premie? «La iniquidad monstruosa eternamente hacedla pedazos». Lo dicen los gozos de la santa que vela por los barceloneses. ¿Y la gracia que tendrá rodar una nueva denuncia «con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona»?

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