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Patricia Heras, la joven detenida a raíz del caso del 2006 que narra ’Ciutat morta’, fallecida en el 2011. / METROMUSTER

Patricia Heras, la joven detenida a raíz del caso del 2006 que narra ’Ciutat morta’, fallecida en el 2011.
Okupación del Palacio del Cinema en el 2013, para pasar ’Ciutat morta’.
Concentración de protesta en la plaça de Sant Jaume, tras la emisión de ’Ciutat morta’.

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Desgraciadamente, muchas veces la victoria moral suelo ser el consuelo de todos aquellos que intentan contra todas las adversidades ganar un mano a mano que por condiciones es desigual. Excepciones históricas como las de David y Goliat iluminan los ojos de quienes tienen ante suyo un reto gigante a pesar de disponer de unos recursos mínimos. A menudo, los periodistas se encuentran en esta situación. Empujan y estiran con sus datos con la esperanza de que la opinión pública recoja la causa.

Con el caso del 4-F ha pasado exactamente esto, medios de menor tirada y presencia pública y periodistas puntuales de grandes medios han expuesto, o preguntado, por un escándalo que hoy nos es conocido gracias a un documental que ha llegado a la columna vertebral pública cuando la Televisió de Catalunya lo ha emitido. El caso no es nuevo, narra unos hechos de hace casi una década. No está de menos hacerse la pregunta: si no hubiera sido por 'Ciutat morta', qué?

Un caso de esta magnitud se merecía una presión mediática más intensa. El debate no sólo tiene que girar alrededor de los gravísimos errores de los organismos de control internos del Ayuntamiento y de la policía, también tienen que sumergirse en un debate periodístico que cuestione hasta qué punto se dejaron pasar una serie de hechos y versiones que se dejaban correr. No se vale hacer uso de la expresión "algo intuíamos" o, el más utilizado de todos en el caso Pujol, "esto ya se sabía". Si se sabía, ¿por qué no se publicaba? Si se intuía, ¿por qué no se investigaba? ¿Qué se hizo del vídeo filtrado de Víctor Gibanel?

Mariana Huidobro, quién empezó el movimiento para cuestionar el caso del 4-F, afirmaba que se esperaba "una victoria moral, no creía que llegáramos a los políticos". ¿Qué tipo de garantías ofrece nuestro sistema si este sólo es capaz de imaginar en el individuo la meta de una victoria moral?

Una victoria total

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No sólo las víctimas del 4-F merecen una victoria que vaya más allá de la moral, el policía tetrapléjico y su familia también son dignas de la suya. Hay que reabrir el caso, encontrar todos los implicados en las agresiones, localizar el individuo que tiró el objeto que lesionó el guardia y cerrar un caso que cada día que pasa provoca más vergüenza.

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