10 abr 2020

Ir a contenido

palabrería

Estamos perdidos

Pau Arenós

IMPERDIBLE. Otra palabra ronda a los periodistas culturales como un moscardón: imperdible, usada hasta quedar roma. Sustituye a imprescindible. A los usuarios les debe de parecer más moderna, prendida con gancho y alfiler. Escriben: “Los imperdibles de este año son...”. ¿No saben que estamos perdidos?

INCULPAR(SE). Más sonsonete. En solidaridad con el 'president' Artur Mas, muchos ciudadanos se han inculpado de organizar el 9-N. Por algún desconocido contagio, el verbo ha mutado en autoinculpar. ¿Cómo puede ser? Cuando alguien se inculpa, ¿es necesario reforzar la acusación con auto? ¿O lo requiere la trascendencia del acto?

AMIGO. Sigo la lectura de diarios con más resignación que espanto. “Amigo personal suyo”, han escrito.

PANTALÓN. Si algún día prestáramos atención a nuestras pertenencias, sencillamente a las que vestimos, a las que rozan la piel, a las que cercan nuestra intimidad, nos resultaría difícil seguir como siempre. El pantalón, por ejemplo, fabricado en Bangladesh. Toca esa tela e imagina al obrero o a la obrera que lo ha cosido a cambio de unas pocas monedas en condiciones laborales de esclavitud regulada. Imagina su lugar de trabajo, su casa, sus hijos, la educación de sus hijos, la salud de todos ellos, las condiciones de vida, la esperanza de vida. Piensa en barro, piensa en moscas, piensa en enfermedades, piensa y olvídalo porque, si piensas, jamás podrás volver a ponerte los pantalones.

FELIZ. Si quieres ser feliz, no te hagas preguntas.

FICCIÓN. El dinero es la mejor de las entelequias. Llevamos a cabo un trabajo real y a cambio nos dan papelitos. Guardamos billetes en la cartera sin reflexionar sobre la fantasía. Esa irrealidad sostiene la economía. Especulamos con que, en algún lugar remoto, existe un oro intercambiable por los papiros. En los dólares escriben: “En Dios confiamos”. Que es como escribir: “En la Ficción confiamos”.

ASTRO. La exposición de Ai Weiwei en La Virreina (Barcelona, hasta el 1 de febrero) es estupenda. Ai es un astro del arte porque se le entiende. Discurso político con mercadotecnia. Poca broma con su actividad: el Gobierno chino ha intentado silenciarlo porque denunció la muerte de más de 5.000 niños en el terremoto del 2008 en Sichuan por la mala construcción de las escuelas. Una de las gestas de Ai fue llenar la sala de turbinas de la Tate Modern (Londres, 2010) con 150 toneladas de pipas de girasol hechas con porcelana por miles de artesanos chinos. Hay un montoncito en una vitrina. Un vídeo explica el proceso. Al final, aparece el nombre del patrocinador: la multinacional de la alimentación Unilever. Adiós, poesía.

HUMOR. Escribo esta página el día en el que los humoristas han sido asesinados en París. A los que escribimos nos gusta el autoengaño, pensar que somos imperdibles. Pero no es verdad: la pluma no vence a la espada. La pluma solo hace cosquillas.