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El Partit dels Socialistes de Catalunya celebrará este año 2015 un congreso ordinario que el primer secretario, Miquel Iceta, califica de ambicioso, de reconstrucción de proyecto y de apertura a la sociedad.

Desde 1978, la sociedad catalana -a la que se debe el PSC- ha cambiado mucho. Sé que cuesta hablar de evolución positiva a lo largo de estos 34 años cuando nos encontramos en plena crisis institucional entre Catalunya y el resto de España, cuando no hemos salido de una crisis económica con consecuencias sociales más duras que en el resto d Europa y cuando, día a día, se materializan las consecuencias negativas sobre dos variables vinculadas: los servicios públicos y el Estado del bienestar.

Pero a pesar de todos estos efectos negativos, representativos de los últimos años, no seríamos justos ni histórica ni políticamente si no reconociéramos los grandes avances de nuestro país desde 1978 en temas de autogobierno, de progreso económico y social y de creación de una cota muy alta de Estado del bienestar.

La política desarrollada por el Partit dels Socialistes de Catalunya no ha sido ajena, sino al contrario: ha sido decisiva en Catalunya y en el resto de España para lograr el mayor nivel de autogobierno y de progreso conseeguido históricamente en Catalunya.

En política, el pasado son referencias, y también derechos. Pero el objeto de la acción política es el presente y el futuro.

El PSC, como partido representativo de los trabajadores y de las trabajadoras y de las clases medias de Catalunya, ha de reformular en este periodo de cambio social su estrategia para liderar el futuro de los catalanes y las catalanas, como ha hecho desde 1980 en la mayoría de ayuntamientos y en los periodos más importantes, desde entonces, en los gobiernos de Catalunya y del Estado.

En los últimos años, el PSC ha sufrido importantes descensos electorales: una caída del apoyo de la ciudadanía en los procesos electorales posteriores al congreso ordinario del año 2011. Nuestra compleja posición sobre el paradigma dominante hasta el 9-N -el derecho a decidir y la focalización de la política en la crisis Catalunya-España- nos hizo perder mucho crédito entre la ciudadanía.

Este periodo de crisis en el Partit dels Socialistes de Catalunya, que estamos acabando de pasar, ha comportado también la salida del partido de una serie de compañeros y compañeras que han creado movimientos políticos y acuerdos con otras fuerzas, lo que también ha agravado la crisis y la visualización de la misma.

Sin embargo, muchas cosas han cambiado desde el 9-N, especialmente desde la conferencia del presidente de la Generalitat así como de otros líderes políticos. El paradigma político dominante ya no es el derecho a decidir, sino las diferentes opciones de relación entre Catalunya y el resto de España, que evidentemente deberán ser también objeto de referéndum.

En paralelo, los temas sociales, la reforma del Estado y la profundización democrática han entrado con fuerza en la agenda política de la mano de partidos y plataformas populistas, pero también de la mano de los partidos que optamos por reformas profundas basadas en la tradición y el ideario socialista, democrático y catalanista.

El próximo congreso socialista deberá ser abierto a una sociedad, la catalana, que aspira a recuperar niveles de empleo y de bienestar y a progresar en el autogobierno y el respeto por nuestro país.

El congreso también ha de ser una vía para reencontrar socialistas que en este momento de aspiraciones de cambio no han hallado en el PSC la opción en que confiaban.

El congreso del partido socialista deberá dar respuesta, entre otras, a las siguientes cuestiones:

-Reformulación del Estado del bienestar para que llegue a una población que va más allá de la Europa occidental del siglo XX.

-Armonización de la creación de riqueza y empleo con la sostenibilidad ambiental y económica.

-Modelo de cooperación público-privado para garantizar el equilibrio entre eficiencia, eficacia y derechos sociales universales.

-Significado del principio socialista de la igualdad en una sociedad que la ha logrado a nivel formal pero donde cada día aumentan las fracturas sociales.

-La educación, la salud y la seguridad como principios básicos de la igualdad.

-Nuevo modelo de Europa respetando y reconociendo las realidades nacionales más allá de los Estados nación.

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-Modelo de relación de los socialistas catalanes con el conjunto del socialismo español, el PSOE, para trabajar juntos para la reforma del Estado y el progreso social, manteniendo nuestra identidad como partido.

Hoy el congreso de un partido como el PSC, con toda la legitimidad para liderar las reformas en Catalunya, en el Estado y en la sociedad, debe ser un co ngreso abierto a la ciudadanía y a los movimientos progresistas que creen que los periodos de cambio global en la sociedad y en el mundo necesitan soluciones ambiciosas, realistas y democráticas basadas en los principios de libertad, igualdad y solidaridad.