La rueda

Las metáforas del 'procés'

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Una característica curiosa del particular procés procésimparable que vivimos en Catalunya es la gran profusión e imaginación a la hora de hacer metáforas relacionadas con él. Las hay para dar y vender, las hay imaginativas y las hay baratas, las hay que viajan por tierra, mar y aire, y lógicamente, hay tantas a favor como en contra. No me extrañaría que, un día de estos, alguien se plantease recopilarlas e incluso publicarlas. Tendría material de sobra. Primero debería comenzar con las metáforas náuticas, tanto las que hace el president Mas, que se ha convertido en todo un especialista, como las que, en respuesta, hacen sus adversarios. Debería seguir con las metáforas autodestructivas, aquellas que hacen referencia a dispararse al pie o cortarse un brazo o una pierna. Por último, debería reservar un espacio preferente para las numerosas metáforas relacionadas con la ruptura familiar en sus diferentes variaciones. Es decir, aquellas que hablan de parejas que se separan o de hijos que se van de casa.

Llegados a este punto, me permitiré la osadía, por no decir la frivolidad, de hacer mi humilde contribución al florido corpus metafórico del proceso. Lo hago porque hace unos días, intentando hacer que un amigo extranjero entendiera el desencuentro existente entre el Gobierno español y un amplio sector de la sociedad catalana, me encontré comparando la situación que vivimos con la que podría encontrar un gay en el seno de una familia conservadora. La metáfora es barata, lo sé, pero me sirvió para hacerme entender. Y es que las reacciones y las incomprensiones que han surgido como consecuencia de esta especie de salida del armario salida del armarioque se ha vivido en Catalunya sirven para poner en evidencia que uno de los problemas de fondo de este conflicto es la dificultad congénita de determinados sectores y poderes fácticos de la sociedad española para aceptar las diferencias y las diversidades más elementales.