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La rueda

La prosa disyuntiva de Javier Marías

José A. Sorolla

Con el 'procés' en insólita calma y en vísperas de la anhelada tregua navideña, es un excelente momento para leer la última novela de Javier Marías, 'Así empieza lo malo'. Tras su monumental trilogía 'Tu rostro mañana', parecía imposible superarse -incluso llegó a hablar de abandonar la novela-, pero 'Los enamoramientos' y 'Así empieza lo malo' confirman la madurez de uno de los candidatos españoles al Premio Nobel.

Los temas son los de siempre: la culpa; el perdón; la verdad; la mentira; la impunidad; la impostura; el rencor; Shakespeare, de quien toma el título en la frase de Hamlet «así empieza lo malo y lo peor queda atrás»; el secreto; el espionaje y el 'voyeurismo', tan ligados -John Le Carré decía que «espiar es esperar»-; el deseo sexual o el paso del tiempo. En esta ocasión destacan el rencor, el sentimiento que mantiene los matrimonios imposibles de separar; el perdón -la arbitrariedad del perdón, en realidad-; la impostura y la impunidad, representadas por los franquistas convertidos en antifranquistas, por la transición posible y la transición vergonzante; y el deseo sexual, ya que es su novela más erótica.

Todo ello ofrecido en una prosa envolvente, sinuosa, digresiva, disyuntiva, que forma parte del estilo inconfundible de Marías y que él reivindica. Aunque quizá no se ha subrayado demasiado, las disyuntivas son un componente esencial de ese estilo, como si el narrador dudara o planteara siempre dos o más alternativas. Solo en menos de tres páginas (170 a 172) se pueden contar hasta 22 frases que contienen la conjunción disyuntiva 'o', además de algunas oraciones condicionales que logran el mismo efecto. Aunque ha sido calificada de fábula o alegoría moral, Marías rechaza la definición: «Mis novelas no son morales. Ni tienen tesis. La literatura es lo opuesto a los juicios», ha dicho. De ahí la disyuntiva.