04 abr 2020

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OPINIÓN

Jornalero de la radio

Pere Mas

«Al principio os mirarán raro, pero dentro de unos años podréis presumir de haber pasado por La República». Joan Barril tenía claro que su propuesta de magazine matinal para la extinta COMRàdio era rompedora. Empezó el 11 de septiembre del 2000 cuando Antoni Bassas era el dueño de las mañanas y RAC-1 y Ona Catalana daban sus primeros pasos. El aterrizaje del Joan en la COM provocó la convergencia de dos mundos: los artistas, con su hermano Joan Ollé al frente, y los chicos de la información, con servidor tratando de poner orden. Es imposible no recordar la primera reunión en el Drolma. Fue un ágape pantagruélico. No era una cita de trabajo estándar, no era una reunión para dibujar un programa, era una comida para empatizar y construir unos puentes personales y profesionales que me cambiaron la vida. Joan huía de las reuniones, no le gustaban los almuerzos de trabajo con políticos, nunca moderó tertulias y algunos días estaba más pendiente del bocata que del invitado. Trabajar con Joan implicaba que un antimilitarista confeso te llamara Comandante en antena o que una bandera republicana presidiera la redacción.

La convergencia de los dos mundos, artistas y periodistas, cristalizó en un concepto único que le acompañó hasta la actualidad: la radio tranquila. Tranquila como él. Huía del griterío y de la trompetería matinal gracias a un espacio sonoro dibujado por Ollé con una sintonía insólita, Nane tsora de Bratsch, que cautivó a la audiencia y causó incomprensión en los más dogmáticos, los que nunca entendieron la singularidad de un programa dirigido por un niño con cuerpo de adulto y que ahora son esclavos de una hoja de excel. Era un niño que muchos días venía a la radio a jugar (quizás por eso tiraba petardos dentro del locutorio por San Juan) y que proyectaba a los contenidos la imaginación de alguien que no tiene miedo a los límites porque los está aprendiendo. Una combinación que se ganó el favor de la audiencia y tuvo continuidad con El Café de la República en Catalunya Ràdio, cuando lo sacaron de la COM.

Joan, como dijo el maestro Puyal el día de tu ignominiosa marcha de la COM, «tornarà la verema». Y ese día descorcharemos una botella de champán.

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