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Los sábados, ciencia

¿Spin-off? ¡Claro que sí!

Manel Esteller

Transferir a las empresas los resultados de la investigación pública es muy importante para la economía

¿Tienes WhatsApp y no sabes qué es una spin-off? ¿Pero en qué mundo vives? Déjame que intente explicártelo. Las spin-off son iniciativas empresariales promovidas por la comunidad científica académica que se caracterizan por basar su actividad en la explotación de nuevos productos, procesos o servicios a partir de los resultados derivados de su labor investigadora pública. Es una forma lógica y moderna de intentar transferir lo que se ha descubierto a una aplicación práctica. Si queremos que la investigación contribuya más al desarrollo económico, es necesaria la creación de más spin-off dando apoyo financiero estable a las que tienen productos prometedores, alejándonos de especulaciones de ingeniería financiera.

Al igual que intentamos hacer en la investigación académica, deberíamos ayudar a los mejores proyectos empresariales que, basándose en los conocimientos obtenidos en nuestras facultades y los centros de investigación de Catalunya (CERCA), busquen desarrollar nuevas tecnologías, crear puestos de trabajo de calidad y añadir un valor social especial a la actividad económica. Aunque a veces nos lo parezca, no todo el dinero tiene el mismo color.

La mejor forma de saber qué spin-off en biociencias tenemos en casa, qué hacen y cuáles son sus responsables es adentrarse en Biocat (www.biocat.cat/), la entidad que coordina y promueve el sector en Catalunya dirigida por la doctora Montserrat Vendrell. Miremos algunos ejemplos. Dentro del Parc Científico de Barcelona (PCB) encontramos spin-off dedicadas a las ciencias de la vida, así como la química y a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Para ilustrar podemos citar a Omnia Molecular SL, que diseña antibióticos para infecciones de difícil tratamiento; Iproteos SL, que busca inhibir unas proteínas que cortan otras proteínas para obtener nuevos fármacos; Chemotargets SL, que tiene una plataforma computacional para descubrir nuevos medicamentos; Bioingenium SL (con la Universitat Politècnica de Catalunya), que crea proteínas recombinantes de interés biomédico; Genmedica Therapeutics SL, que busca tratamientos contra la diabetes; o Greenaltech SL, que usa microalgas como biofactorías. Desde la Universitat de Barcelona y su Fundació Bosch Gimpera, spin-off como Physicaltech SL (que analiza la postura corporal en 3D para rehabilitación), Braingaze SL (del sector de la percepción neurocognitiva) y Endoasic Technologies SL (que usa semiconductores en endoscopias) diversifican aún más la oferta.

En los grandes centros de investigación asociados a hospitales también nacen, ya veces florecen, spin-off. Desde el área de influencia del Institut d'Investigació Biomèdica de Bellvitge (Idibell) tenemos a Xenops SL, que genera modelos de tumores humanos implantados en ratones para desarrollar nuevos fármacos y comprobar la eficacia de los actuales de forma individualizada; o a VCN Biosciences, que desarrolla agentes antitumorales basados en virus modificados genéticamente para eliminar exclusivamente células de cáncer. Desde el Institut d'Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (Idibaps), creado en torno al Hospital Clínic de Barcelona, encontramos, entre otros, a Transplant Biomedical SL (preservación de tejidos), Bionure SL (desarrollo de neuroprotectores) o Transmural Biotech (herramientas diagnósticas en ginecología). Desde Badalona, el Institut d'Investigació en Ciències de la Salut Germans Trias i Pujol de Can Ruti ha generado, por ejemplo, Manremyc SL (con un tratamiento para la prevención de la tuberculosis basado en un probiótico natural) y Aniling SL (estudiando en un solo paso el genoma y el epigenoma).

Y la lista podría seguir y seguir... Desde el Centre de Regulació Genòmica (CRG) y la Universitat Pompeu Fabra (UPF) con Quantitative Genomic Medicine Laboratories SL (aplicación de la genómica a la clínica), a las spin-off asociadas a la Universitat Autònoma de Barcelona o al Vall d'Hebron Institut de Recerca (VHIR). Cuantas más, mejor. Pero tengamos presente que su supervivencia, y aún más su éxito, es complicada: implica diseño de producto, validación preclínica, patentes, acuerdos institucionales, inversión inicial por los fundadores, amigos y familiares (las tres efes de fools, friends and family), ayudas públicas para la gestión y valorización de la empresa y, finalmente, la participación de capital riesgo procedente de grupos inversores especializados y de otras empresas más grandes. Y, en este sentido, laboratorios del país como Ferrer, Esteve, Grifols y Almirall se van involucrando cada vez más. Las spin-off catalanas son todavía flores de invernadero, y si queremos tener un jardín bonito iniciativas como el Programa Indústria del Coneixement de la Generalitat son altamente deseables. Reguemos nuestras empresas cada día, por favor.

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