10 ago 2020

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Contra la querella, el corazón caliente y la cabeza fría

Sílvia Cóppulo

Una semana de vodevil jurídico arriba y abajo, y finalmente leemos en el apartado que enumera los hechos de la querella presentada por la fiscalía que "había una página web con un banner que decía "información para los voluntarios de equipamientos"". Y, además, se enviaron corresos electrónicos. Se imprimieron papeletas en una empresa de reinserción de los presos de Ponent. El Govern de la Generalitat se resistía y perseveraba haciendo una campaña que llamaba a la participación incluso fuera del Estado español. Se hizo un buzoneo y hubo gastos en materiales, informática y telecomunicaciones. Y aquel día, incluso con Mossos d'Esquadra, se consumó el designio original'.

Presuntos delitos: desobediencia, malversación de fondos públicos, usurpación de funciones y prevaricación.

Querellados, el 'president' de la Generalitat, Artur Mas; la vicepresidenta, Joana Ortega, y la 'consellera' de Ensenyament, Irene Rigau.

Y Sáenz de Santamaría, la vicepresidenta española, que dice que vendrá a Catalunya a hablar con los catalanes directamente, sin la intermediación de la Generalitat, porque a menudo no se ha sentido bien recibida; un ministro español de Interior, Fernández Díaz, catalán, sin que nadie se lo pregunte dice que la querella le parece muy bien; y un país, Catalunya, que asiste, atónito, a un despropósito más, insertado en una carrera de un Gobierno del Estado que es ciego, porque no quiere ver, y que es sordo, porque no sabe qué es escuchar.

Dicen que la querella tiene poca viabilidad y que la respuesta jurídica del Govern catalán ya está preparada.

Desasosiego, disgusto, pero ahora más que nunca, necesitamos tener el corazón caliente y la cabeza fría. 

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