27 feb 2020

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Barcelona olvidada o no liderada

Lourdes Muñoz Santamaría

Los presupuestos generales del Estado no contemplan las infraestructuras imprescindibles para el crecimiento económico de Barcelona. Sufrimos como ciudad una doble penalización de los dos Gobiernos de derechas, el del PP y el de CiU, y el alcalde Trias está ausente de este debate.

Barcelona está castigada en los presupuestos del Gobierno del PP, sólo hay que revisar cuatro cifras básicas para llegar a esta conclusión. La inversión por habitante se sitúa en 94,8 euros por habitante en Barcelona, mientras lo hace en 141,6 euros por habitantes en Catalunya y en 238,7 euros por habitantes en el conjunto de España. El gobierno del PP reduce la inversión en Barcelona un 70%, si comparamos el volumen de inversión de los 4 presupuestos (2012-2015) del PP con los últimos 4 años de gobierno socialista.

Todas las enmiendas para incrementar la inversión en Barcelona presentadas por los y las socialistas han sido rechazadas por el PP. Enmiendas que no proponían nuevos proyectos, sino dotar de presupuesto proyectos programados antes de 2011. Ni la estación de la Sagrera, ni los accesos al puerto de Barcelona, ni el corredor mediterráneo serán una realidad en los próximos 3 o 4 años. Un presupuesto escaso o nulo hacen imposible que estas obras finalicen en un futuro próximo. Las infraestructuras que Barcelona necesita como capital económica y logística del sur de Europa y el Mediterráneo están sufriendo el retraso de una década. Así las oportunidades laborales empresariales derivadas de disponer de estas infraestructuras están perdiendo muchos años que serán decisivos.

Barcelona necesita un liderazgo político y un proyecto para la Ciudad. La gobernanza de baja intensidad del alcalde Trias, una opción casi por no actuar, por no gobernar la ciudad, no sólo ha hecho estallar conflictos como la presión del turismo en Ciutat Vella o el estallido violento en Can Vies, sino que tiene como consecuencia la desaparición de Barcelona como modelo desarrollo económico, y por tanto como ciudad prioritaria para realizar inversión en infraestructuras.

Barcelona debe tener una estrategia sostenida para convertirse en la capital económica del sur de Europa, y a la vez ser un modelo de desarrollo para otras ciudades. Tiene las potencialidades para no sólo ser el motor de la economía catalana, cuestión evidente por su peso relativo, sino de la economía Española. Una estrategia que contemple proyectos innovadores para reactivar la economía, ya que sólo con reindustrialización y un importante crecimiento de los sectores de valor añadido, especialmente los relacionados con economía del conocimiento, lograremos un mayor crecimiento más estable y que genere empleo.

Alcalde Trias; las infraestructuras imprescindibles para Barcelona no están en los presupuestos del Estado 2015. Cambiar esta situación no pasa sólo porqué los grupos parlamentarios en el congreso en Madrid presentemos enmiendas en este sentido. Usted como alcalde debería liderar un proyecto económico para Barcelona, encabezar el diálogo y la exigencia de inversión en Barcelona ante el gobierno del estado, encabezar de forma transversal a agentes sociales y representantes de Barcelona de diversas opciones políticas que compartimos un modelo de desarrollo económico de la ciudad. Pero no con un discurso sólo basado en la justicia por el peso proporcional que supone, sino por el interés común de una Barcelona motor del crecimiento económico del conjunto de España.

La Barcelona como referente cosmopolita, como modelo de desarrollo económico y de políticas públicas, necesita liderazgo para ser reconocida y admirada. Sin liderazgo y reconocimiento no sólo no ganamos, si no perdemos oportunidades. Perdemos oportunidades cuando los presupuestos del Estado no apuestan por invertir en Barcelona, perdemos oportunidades cada día que pasa con un gobierno de la ciudad y un alcalde que no optan por un fuerte liderazgo público, cada día que Barcelona no está liderada. Barcelona no liderará, si no está liderada.