El conflicto de Oriente Próximo

Reconocer al Estado palestino

Quienes apoyan la fórmula 'dos estados' deben empezar por aceptar a ambos y no solo a Israel

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El reconocimiento del Estado de Palestina es un paso moral que deben tomar soberanamente todos los estados que dicen reconocer la solución dos estados. Es una inversión en la paz que envía el mensaje correcto tanto para israelís como para palestinos. Para Israel, la potencia que se niega a terminar con la colonización de una Palestina ocupada, el reconocimiento debe ser un primer paso concreto para señalar que la colonización es ilegal, nula e inválida, y que Israel no tiene derecho de veto sobre el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino. Para Palestina, el reconocimiento es un primer paso para rectificar una injusticia histórica, una reafirmación del derecho del pueblo palestino a la autodeterminación y la prueba de que la diplomacia y el derecho internacional son el camino a seguir para la consecución de los derechos que Israel sigue violando. Después del reconocimiento de Suecia, la pregunta es por qué otros no siguen su camino.

Los que se oponen a nuestro reconocimiento internacional emiten el mensaje de que nuestro derecho a la libertad es una opción que Israel puede tomar o dejar. Eso supone negar el hecho de que nuestra independencia no ha sido nunca objeto de negociaciones, sino que es un derecho soberano bajo el derecho internacional. ¿O es que acaso nuestro derecho a un Estado soberano es materia de negociación? Los que así piensan, simplemente esconden su responsabilidad, como parte de la comunidad internacional, detrás de sus llamamientos al «retorno de las negociaciones». Las negociaciones son necesarias para fijar el marco del fin de un conflicto, y nosotros llamamos a que todos los temas sean tratados en esas negociaciones. Sin embargo, eso no significa que nuestro derecho a la autodeterminación sea negociable.

En 1988, la Organización para la Liberación de Palestina tomó el doloroso compromiso histórico de reconocer a Israel sobre la frontera de 1967, o sobre el 78% de la Palestina histórica. Veintiséis años después, Israel ni siquiera ha reconocido la solución dos estados como una política oficial de gobierno. Aquella opción fue decidida después de consultas con una serie de países europeos -incluida España-, que recomendaron que después del reconocimiento de Israel la comunidad internacional emprendiese acciones para que un Estado palestino independiente viese la luz. De aquello ya han pasado 26 años y el cambio más significativo ha sido que el número de colonos israelís en la Palestina ocupada se ha triplicado. Saber que no serán adoptadas medidas en su contra permite a Israel gozar de una cultura de la impunidad que facilita la expansión de las colonias, del exilio palestino y de la opresión de quienes viven bajo ocupación.

Hoy la solución dos estados que la comunidad internacional, incluyendo a España, dice apoyar continúa desvaneciéndose mientras el Gobierno israelí mantiene la colonización, el proceso de judaización de la Jerusalén ocupada y el robo de los recursos naturales palestinos, particularmente el agua, entre otras políticas de ocupación que han hecho de la colonización una empresa lucrativa. Esto no se detendrá con simples comunicados de prensa llamando a las partes a negociar sino con una acción decisiva de la comunidad internacional, que de una vez por todas debe asumir su rol en Palestina. Desgraciadamente, la cultura de la impunidad garantizada a Israel es la gran responsable de que, en los cálculos de Tel-Aviv, poner fin a la ocupación de Palestina cueste más que mantenerla. Para poder lograr la paz entre dos estados que vivan uno junto a otro sobre la frontera de 1967, esa ecuación debe invertirse.

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Es en este contexto que llamamos a España a reconocer al Estado de Palestina. Junto a la decisión del Parlamento español en el 2011 llamando al Ejecutivo a reconocernos y a una opinión pública favorable, España es además un país que ha invertido bastante en el desarrollo de las instituciones del Estado de Palestina, de la misma forma que ha señalado que está en contra de la colonización israelí. ¿Qué falta entonces? Los pasos tomados por el Parlamento británico y el irlandés, así como el reconocimiento sueco, no son solo un reflejo fidedigno de la opinión pública europea sino que son la señal de que Europa está cambiando en el sentido correcto de apoyar el respeto al derecho internacional, proteger los derechos del pueblo palestino y salvar la solución dos estados. En orden a ese cambio, hemos pedido una vez más que España se una a las otras 135 naciones que ya han reconocido al Estado de Palestina.

No podemos seguir siendo la excepción de la regla en lo que respecta al derecho internacional. Todos quienes dicen apoyar la solución dos estados deben saber que eso empieza por reconocer a dos estados y no solo a uno.