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EL RADAR

'V' de regeneración

Joan Cañete Bayle

Muchos ciudadanos ven más factible cambiar el sistema desde cero en Catalunya que reformar España

Cuando el 15-M, cuando los tiempos de la acampada en la plaza de Catalunya, se comentaba la residual presencia de 'estelades' entre las tiendas de campaña que los mossos de Felip Puig acabarían desalojando a la brava. En las asambleas de la plaza de Catalunya se hablaba de muchas cosas, pero el (mono)tema no era, ni de lejos, la independencia, y el derecho de autodeterminación del pueblo catalán generó un agitado debate. Era la primavera del 2011, faltaba poco más de un año para la primera gran manifestación de la Diada y en el Parlament asediado no había diputados de la CUP. De hecho, desde algunos foros independentistas y nacionalistas se llegó a imputar al 15-M catalán que viviera supeditado a 'Madrit', a las acampadas de Sol.

Tres años después, vestigios de aquellas acampadas del 15-M a las que se acusaba de no hacer política, de no tener programa (¿recuerdan?), pueden encontrarse de forma más o menos directa en fenómenos políticos como Podemos, Procés Constituent y Guanyem. Y gran parte de ese impulso regeneracionista y refundador de la política y del sistema político estaba representado el jueves en la 'V'.

En las filas independentistas, la bandera de la enmienda a la totalidad al modelo de la transición (del que la estructura territorial del Estado es una pata) y la defensa de un nuevo modelo político (de base y no piramidal) y de relaciones económicas (esta crisis es una estafa) la ha enarbolado la CUP desde hace muchos años, antes del 15-M. Y la CUP es un motivo clave, pero no el único, de que ese espíritu refundador del 15-M se haya trasladado al 11-S hasta el punto de que para entender la demostración de fuerza de la 'V' hay que tener en cuenta la aportación de aquellos que, como escribía Llorenç Gallego Prado en el debate que tenemos abierto en la web, creen que "hace falta un 'reset'". "No sé si Catalunya lo será (...) -añade-, pero no hay nada mejor que construir un nuevo país para intentar regenerar la política y la sociedad". "Quiero una Catalunya independiente ante la imposibilidad de reformar España y como ocasión de gestionar nuestro país a nuestra manera", publicó en una carta Fernando Baras, de Terrassa. Y concluía: "Un país nuevo tendrá las mismas dificultades que cualquier otro y todas las posibilidades de ser lo que queramos. (...) Políticamente es la oportunidad de una regeneración partiendo de cero".

En 'Entre Todos' no hacemos demoscopia; sí detectamos los argumentos de una conversación pública (que no suelen ser tantos) y la intensidad con que se usan. Muy a trazo grueso, a la V se fue porque se anhela la independencia por cuestiones identitarias, políticas y económicas; por el derecho a votar en una consulta; porque este Gobierno del PP es una máquina de fabricar independentistas, y porque, como escribió Pere Petitde Tiana, hay mucho hartazgo: "Estoy harto de 'Nóos', 'Gürtel', Urdangarin, Camps (...). Estoy harto del paro, de las injusticias. Yo antes era indiferente a la independencia, pero ahora estoy convencido de que así no podemos continuar".

Quien llega a la 'V' desde la plaza de Catalunya no vive en los mundos de Yupi. Si en Madrid existe el palco del Bernabéu, en Barcelona está el Palau de la Música y hay muchos caminos que acaban en Andorra, eso los indignados y desafectos lo saben muy bien. Tampoco son nacionalistas ni habían sido independentistas, y de hecho muchos de ellos se manifestaron el jueves de amarillo, sí, el de las camisetas contra los recortes del Govern de Artur Mas. Pero muchos de los que nutren las filas de la 'V' desde el flanco más a la izquierda hacen un cálculo posibilista: en un proceso que empiece de cero (y eso sería la Catalunya independiente), será más fácil combatir a los 'senyors' de Barcelona que a los caballeros de Madrid. Una prueba más, hablando de argumentos del discurso, de que el bando de la ilusión en este tema no es el de la Constitución.

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