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LOS SÁBADOS, CIENCIA

Ciencia y cine

Manel Esteller

Muchos filmes han hablado de investigadores y descubrimientos, a veces de forma trasnochada

Hace cuatro o cinco veranos estaba paseando con un compañero científico por las alrededor del Palacio de la Magdalena de Santander después de dar una conferencia en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Nos encontramos por casualidad con dos profesores de un curso paralelo de cinematografía y tuvimos una breve conversación. La conclusión fue que mientras los científicos podíamos hablar ampliamente de las películas que nos gustan y nuestros directores favoritos, los profesionales del séptimo arte no conocían ningún científico (a excepción de Einstein) y les faltaba conocimientos básicos en química, física y ciencias biomédicas.

¿Quiere esto decir que ciencia y cine se dan la espalda, al menos por una de las partes? No necesariamente. Los investigadores y sus descubrimientos, la tecnología y la investigación han sido tratados en muchos filmes. Unos más acertados, otros más trasnochados. Pero lo importante es que la ciencia esté presente no solo en las seudoélites cinéfilas, sino también en el cine de palomitas. Como dice un reconocido oncólogo: «Lo importante es que hablen de uno, aunque sea mal».

Las áreas investigadoras más tratadas en el cine han sido las ciencias biomédicas y del espacio. Seguramente las disciplinas que más nos cautivan: qué somos y hacia dónde vamos. Sobre astrofísica y viajes en el tiempo lo dejaré para otros compañeros más versados, pero entre las películas del primer grupo, hay dos que me atrajeron especialmente, Despertares, del malogrado y genial Robin Williams, y El aceite de la vida, con los magníficos Nick Nolte y Susan Sarandon. En ambas la idea es similar, el esfuerzo titánico de investigadores y familias afectadas para tratar enfermedades minoritarias o raras. En las mismas la solución, aunque desgraciadamente temporal y parcial, es dar el sustrato metabólico que les falta a estas personas. Nuestras últimas investigaciones en el síndrome de Rett han hecho seguro que me haya vuelto a acordar de ellas después de tantos años.

El tema de la clonación

Otro tema ampliamente tratado en el cine es el de la clonación. En la mayoría de películas, parece que clonar un individuo es como poner a calentar una pizza, cuando sabemos todos los impedimentos técnicos que dificultan el proceso si lo quisiéramos hacer, que no es el caso. Una pelicula curiosa en esta área se El sexto día con el inefable Arnold Schwarzenegger. La misma resuelve teóricamente una paradoja importante: un persona clonada no sería el mismo ser humano que el original porque no comparte sus recuerdos. Pues lo solucionamos simplemente poniendo la memoria del donante en un CD y después lanzándolo al clon. ¡Y a otra cosa mariposa! Sin entrar en muchas consideraciones, la información almacenada en un cerebro medio necesitaría unos cuantos cedés más. Me perdonarán pero aún no se habían inventado los USB ni la noción de dejar la información en la nube (cloud). Todo parece muy descabellado, pero no nos despistemos que ya se están empezando a crear los primeros híbridos neuronas-semiconductores. Otro punto interesante de la película es que los clones tienen fecha de caducidad: introducen en su ADN una mutación asociada a una enfermedad importante como la esclerosis lateral amiotrófica o la enfermedad de Huntington para tener controlados a los clones. ¡Lamento el spoiler!

Otra pelicula donde la clonación también tiene una parte destacada es Parque jurásico, dirigida por Steven Spielberg y basada en un libro de Michael Crichton, uno de mis autores favoritos de best-seller (¿Quién no se acuerda de La invasión de Andrómeda?). En el filme se logra recrear en la ficción a los dinosaurios usando la clonación. Pero, claro, entre los muchos problemas, tenemos el hecho de que debemos empezar con algo del material genético de estos animales... Y la verdad después de tantos años está muy machacado, tanto que solo nos queda lo que se llama ADN mitocondrial y trocitos del ADN nuclear. Pues, ¿cómo lo solucionamos? En el filme lo tienen claro: llenan todos los huecos en la cadena de ADN poniendo material genético de las ranas.

Y esto también es interesante porque los parientes vivos más cercanos de los dinosaurios no son necesariamente nuestros anfibios y reptiles, sino seguramente las aves. Y para que vea que la realidad supera muchas veces a la ficción, hoy hay bancos de ADN de especies extintas, por si un día quisiéramos resucitarlas. Muy bien, pero no sería más fácil evitar su extinción. Llámenme tonto.

Les dejo un chiste, en homenaje al inmortal Eugenio, que resumen la difícil relación entre los lenguajes científico y cinematográfico y sus diferentes visiones del mundo.

Un científico le dice a otro:

-Has visto la película Guanina-Adenina-Timina-Timina-Adenina-Cistosina-Adenina?

-Querrás decir Gattaca, contesta el otro.

-Eso mismo, es que no me acordaba del nombre. Médico. Institut d'Investigacions

Biomèdiques de Bellvitge.

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