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Artur Mas en el Consell Extraordinari de su partido entusiasmó el sábado a quienes están seguros de que el día 9 de noviembre irán a votar. E hizo dudar los que pensaban que no se podrá ir. A estos, la fuerza y el entusiasmo del 'president' les hizo ver la posibilidad. Mas y Convergència se mueven.

Mas define la nueva Convergència que se afana en nacer como pared maestra del proceso de Catalunya. Las paredes maestras son las que cargan el peso de la obra y sostienen bóvedas y arcos de un edificio. Una metáfora muy diferente del eje del pujolismo que quería articular el país a su alrededor.

Mientras tanto, desde el otro bando, causa sorpresa que la secretaria general del PP, la señora de Cospedal, crea que ahora puede articular una especie de Frente Popular entendido con un signo muy diferente al histórico que articule a las fuerzas no soberanistas en Catalunya. No lo consigue, claro.

1.720 millones de euros adicionales dice ahora el ministro Cristóbal Montoro que llegarán a Catalunya. Se entiende que si no vamos a votar. Empieza a parecer que la estrategia del Gobierno español cambia. De menospreciar el clamor de la gente a asegurar que una Catalunya independiente quedaría fuera del mundo vagando por el espacio, a ofrecerle más dinero, hay muchos pasos. Tarde, el Gobierno español empieza a tratar de seducir a los catalanes viendo la determinación que tienen para decidir su futuro. El nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez, que no admite la consulta del 9 de noviembre, dice que los catalanes no quieren irse de España. Y tiene razón, hay muchos catalanes que quieren que España se vaya de Catalunya.

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Por cierto, el 'Sunday Times' publica este domingo que por primera vez gana el sí en las encuestas de intención de voto para el referendo por la independencia que harán los escoceses el día 18 de septiembre.

Dentro de cuatro días, la V de 'Volem', la V de Votar, la V de Victoria articulará la Diada. Este septiembre es decisivo.

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