La rueda

No hacer nada es legal

1
Se lee en minutos

Las últimas semanas se ha repetido en Catalunya el estrambótico y recurrente debate sobre la conveniencia de celebrar legal o ilegalmente la consulta del próximo 9 de noviembre. Parece que el Govern es consciente de la obviedad de que en la UE no hay margen para que las mismas instituciones que se fundamentan en el Estado de derecho promuevan actuaciones contrarias a él. Sin embargo, las aclaraciones en los últimos días de la vicepresidenta, dos consellers y la líder de las juventudes nacionalistas son oportunas, porque aunque CiU siempre lo ha defendido con otras palabras, en los últimos meses se ha dedicado a insinuar lo contrario con la boca pequeña.

Noticias relacionadas

No hay novedad, por tanto, en la posición de un partido que en noviembre del 2013 no apoyó la resolución parlamentaria de la CUP que proponía celebrar unilateralmente una consulta sobre la independencia de Catalunya y que no recibió el apoyo ni siquiera de 40 diputados. La necesidad y la urgencia de iniciar un proceso deliberativo sobre la validez del pacto constitucional, como en el fondo hizo CiU en el 2012, no justifica ni ignorar nuestro marco jurídico de convivencia ni tratar de que la realidad sea monotemática.

Hace ochos meses, CiU publicó una lista de los compromisos adquiridos un año antes por el Govern que habían sido cumplidos. ¿Cuántos de ellos abordaron algo sin relación con el 9-N? Ni rastro de nada relacionado con la investigación, la asistencia social, la juventud o la promoción de la mujer, pese a ser competencias exclusivas de la Generalitat. Sería bueno, por tanto, que cuando se paren a buscar respuestas sobre el porqué de su situación interna, antes de atribuirlo todo a la falta de innecesaria excitación se detengan a pensar que quizá en el marco de la legalidad tampoco tuvieron excesiva voluntad de hacer nada relevante.