La confesión de Pujol desata el pánico ante el goteo de nuevas revelaciones

Aunque los independentistas se esfuercen en negarlo, el rosario de casos de corrupción que van a ver la luz afectará de lleno al proceso soberanista

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La confesión de Jordi Pujol ha hecho saltar en Catalunya el tapón que embalsaba el sumidero de la corrupción. Ese efecto de catarsis y de liberación que se está produciendo, con un goteo constante de revelaciones y actuaciones judiciales, es imposible que no afecte negativamente al proceso soberanista, aunque sus partidarios se empeñen en aprovechar el caso para asegurar que la existencia de la corrupción hace más necesaria la independencia porque en un "país nuevo" se empezaría de cero.

Al saltar por los aires el tapón del sumidero, ahora empezará a salir toda la porquería acumulada. Por eso, cada vez se entiende menos por qué Pujol se decidió a confesar. La única razón creíble es que, impulsado por una necesidad de expiación cristiana y de autoinmolación, se adelantó a revelar algo que estaba a punto de ser descubierto por la justicia.

Aún se entiende menos la confesión cuando se conoce que ni su hermana María ni su cuñado, Francesc Cabana -un notable historiador económico muy ligado a Pujol, fundador también de Banca Catalana-, sabían nada de la herencia de su padre, Florenci Pujol, de la que se enteraron el mismo viernes 25 de julio, poco antes de que el expresidente de la Generalitat hiciera público su comunicado. Una de dos: o engañó durante 34 años también a su hermana o miente ahora y el dinero de Andorra no proviene de una herencia.

Todas las sospechas

La explicación de que Pujol ha confesado para salvar a sus hijos tampoco se tiene en pie porque, como se está demostrando, las actuaciones judiciales contra ellos no han hecho otra cosa que proliferar y acelerarse desde que su padre reconociera el fraude fiscal. No puede ser que un político tan inteligente no previera eso.

La confesión, aunque sea parcial y en parte mentirosa, tiene unos efectos perversos; siempre, para decirlo con otras palabras, sale el tiro por la culata. Parafraseando y dando la vuelta a Dostoievski ("Si Dios no existe, todo está permitido"), podríamos decir que cuando la confesión existe, todas las sospechas están permitidas.

Por ejemplo, la sospecha de que Fèlix Millet, el saqueador confeso del Palau de la Música, era solo un recaudador de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), que guardaba para sí y para sus socios una parte -considerable, eso sí- de lo que recogía para el partido.

Por ejemplo, que el hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola, era otro recaudador del partido que también se aprovechaba de su trabajo para lucrarse personalmente y para iniciar una carrera en el mundo de los negocios que ahora empieza a aflorar en toda su dimensión judicial.

Goteo constante

Tras la confesión de Pujol, el juez Pablo Ruz ha citado a declarar para el 15 de septiembre -solo cuatro días después de la Diada- a Jordi Pujol Ferrusola y a su esposa -o exesposa-, Mercè Gironès, para que se pronuncien sobre las acusaciones contenidas en un informe policial de la UDEF, conocido estos días, en el que se sostiene que 17 empresas, contratantes todas ellas con las administraciones públicas catalanas, pagaron comisiones a tres sociedades del matrimonio por un total de ocho millones de euros en cuatro años por servicios inexistentes. Ambos están imputados por blanqueo de capitales y fraude fiscal.

En el informe se asegura asimismo que Jordi Pujol Ferrusola envió a su suegro a una inmobiliaria para cobrar un 3% por la venta de una finca en L'Hospitalet de Llobregat por 30 millones. La UDEF investiga también un pelotazo por la venta de dos fincas en Palamós, compradas por 217.000 euros y vendidas cuatro años después por 4,8 millones, y rastrea los negocios del primogénito de Pujol en Argentina.

Después de la confesión de Pujol padre, el juez Ruz ha enviado una comisión rogatoria a Andorra para que la Banca Privada de Andorra informe de los movimientos de fondos de Jordi Pujol Ferrusola y Mercè Gironès, ya que no consta regularización fiscal alguna a su nombre. Y el pasado jueves un juzgado de Barcelona admitía a trámite la querella del seudosindicato ultra Manos Limpias contra Jordi Pujol Soley y su esposa, Marta Ferrusola, por el caso de la herencia de Andorra.

El mismo jueves, la Fiscalía Anticorrupción se dirigió a este juzgado para que investigue si la familia Pujol tiene cuentas bancarias en Andorra y en Suiza, y requirió a la Agencia Tributaria para que informe de las regularizaciones fiscales que hayan podido hacer Pujol, su esposa y sus siete hijos.

El lunes pasado, la Fiscalía Anticorrupción abrió una investigación por operaciones de cerca de 3.000 millones del hijo menor de Pujol, Oleguer, entre ellas la compra por toda España de 1.152 sucursales del Banco Santander y otros negocios inmobiliarios en Madrid, Barcelona, Melilla y Canarias.

El goteo es constante y no va a cesar. Incluso puede alcanzar al actual 'president', Artur Mas, que ya se vio involucrado, sin repercusión judicial posterior, en informaciones periodísticas sobre la herencia de dos millones que su padre, Arturo Mas Barnet, había depositado en 1984 en el banco LGT del paraíso fiscal de Liechtenstein y que fue regularizada en 2008. Algunos rumores, por cierto, propagan por Barcelona que el padre de Mas pudo ser uno de las administradores de la herencia de los Pujol en Andorra.

Repercusión política

¿Cómo no va a repercutir todo esto, y lo que saldrá, en el proceso soberanista? Por parte del soberanismo, la batalla de la propaganda se va a centrar ahora en asegurar que, ante la aparición de tantos casos de corrupción, la independencia es aún más necesaria porque un "país nuevo" lo "haría mejor". Lo acaba de decir Oriol Junqueras, el líder de Esquerra Republicana (ERC), después de estar cinco días mudo sobre el 'caso Pujol'. Según él, los catalanes están convencidos de que con la independencia se "haría limpieza" porque "el régimen autonómico ha contaminado a la casta política catalana" que ha dirigido el país muchos años.

El argumento, además de pueril e ingenuo, se cae por su propio peso, porque quien sigue dirigiendo el proceso es esa "casta" a la que Junqueras alude. ¿No forma parte Mas, el líder del proceso, de ella? ¿No fue Mas 'conseller' de Política Territorial y de Economía y 'conseller en cap' (primer ministro) con Pujol? ¿No está aún CDC impregnada de la herencia de Jordi Pujol pese al giro soberanista dado por los jóvenes que rodean a Mas?

Dirigentes de CDC han asegurado que la única solución para el partido es su refundación. ¿Pero no figuran entre los refundadores algunos de los jóvenes amigos de los hijos de Pujol, uno de los cuales, Oriol, era hasta que estalló el 'caso ITV' el heredero en lista de espera? Ahora, por cierto, se entiende su apresurada dimisión como secretario general del partido después de año y medio de resistencia.

Tardía reacción de Junqueras y Duran

ERC puede ser, de nuevo, la gran beneficiada de esta conmoción y seguir engordando con electores desengañados de CDC. Pero otras capas del electorado, ante el vértigo que produce Esquerra, pueden replantearse el proceso y refugiarse en el movimiento de centro que impulsa el otro gran mudo de estos días, Josep Antoni Duran Lleida, que solo seis días después de que estallara el caso se refirió al mismo saliendo en defensa del exhonorable: "Hoy todo el mundo reniega de Pujol", ha dicho Duran. "De él he aprendido muchas cosas; la persona que gobernó Catalunya durante 23 años hizo cosas buenas para Cataluña y para España" que "el tiempo pondrá en su sitio".

No obstante, Duran tomó distancia de Mas con estas palabras: "Se equivocan quienes creen que la confesión de Pujol va a acabar con un deseo muy mayoritario en Cataluña de manifestar su opinión sobre el futuro político a través de una consulta, pero también se equivoca quien cree que lo que ha sucedido no afecta en lo más mínimo a ese sentido mayoritario. Sí le afecta".

Está por ver hasta qué punto. Tras su entrevista con Mariano Rajoy, Mas se remitió, para mantener la consulta soberanista, al mandato del "pueblo de Cataluña". Es cierto que muchos catalanes han dado un paso hacia el soberanismo y se han convertido en independentistas, pero es falaz la afirmación de que todo ha surgido desde abajo. Si el Gobierno de Mas no se hubiera puesto al frente del proceso, este sería muy distinto.

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Ahora, la marcha atrás, por el momento, es imposible. De ahí que la entrevista Rajoy-Mas solo tuviera por parte catalana un objetivo: no dar otro portazo, como el de hace dos años cuando Mas acudió a la Moncloa a pedir el pacto fiscal. El objetivo actual era mantener un mínimo nivel de diálogo. Y eso, a menos, sí se ha conseguido.

Este artículo originalmente en Zoomnews.es