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tú y yo somos tres

Cameo de Stephen King en la teleserie La cúpula (A-3 TV).

Stephen King se toma un café

Ferran Monegal

Paren máquinas: ha salido Stephen King en La cúpula (A-3 TV). Ha sido un cameo brevísimo, apenas 6 o 7 segundos, al estilo Hitchcock, en la cafetería de la enigmática y torturada localidad de Chester's Mills. Cubierto con una gorra, tomaba un tazón de café y le pidió a la camarera: «¿Me la rellenas?», y concluyó inmediatamente diciendo: «Gracias, guapa». ¡Ah! Si el propio autor de esta serie acepta salir en ella es señal de que está contento de cómo le han adaptado su best seller. La verdad es que La cúpula concita interés y atrae enormemente. Consigue unos notables índices de audiencia. Lo que pasa en esta localidad es inquietante. Un poder superior, no visible por ahora, ha encerrado el pueblo y sus habitantes en una campana que no pueden traspasar. Y ese poder superior practica sobre ellos torturas diversas. Les desquicia. Les vuelve majaretas. Es como una ratomaquia tan perversa como la de Merceditas. En la madrugada de ayer, arranque de la segunda temporada, la cúpula se transforma en un electroimán y succiona todo lo metálico que hay en el pueblo. Las neveras, lavadoras, cuberterías, hornos, vallas, verjas, etc., salen disparadas y se incrustan en la inmensa campana. Los clavos y tornillos también, con lo cual algunas  casas se derrumban estrepitosamente. Parece una metáfora de la realidad española: un poder superior tortura al humilde pueblo, le mantiene bajo una campana infranqueable y férrea, le desahucia de sus casas, y le machaca a base de cafres experimentos de recorte. Tienen suerte en Chester's Mills: allí por fortuna desconocen lo que es el dúo Montoro-Gallardón en acción.

'PORNOLANDIA'.- Acabo de ver -seguramente es una repetición que no tenía controlada- un Cuarto milenio (Cuatro) tremendo. Bajo el título La conspiración del sexo, Iker Jiménez nos habló de un informe científico que, ante la proliferación de páginas porno en internet, asegura: «Cuatro horas de consumo porno en la red deteriora las conexiones del cerebro». Ante esta situación, su colaborador Santiago Camacho formuló un interesante axioma: «De la misma forma que nuestra neveras están llenas de comida adulterada, frustrante e insatisfactoria, otra industria nos conduce hacia un sexo adulterado, frustrante e insatisfactorio». Meditable. Japón, país que posee la mayor industria sexual del planeta, es el lugar donde se practica menos sexo directo entre personas.

Temas: Stephen King