Pequeño observatorio

¿Nosotros premiamos a los santos?

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Me gusta que EL PERIÓDICO, además de información que puede tener un interés general, también acoja noticias que objetivamente quizá no son importantes pero que -hablo como lector- me divierten y me descubren algunos aspectos sorprendentes de la condición humana. En este caso, de la condición española.

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¿Ustedes podían imaginarse que Nuestra Señora María Santísima del Amor fuera merecedora de ser condecorada con la medalla al mérito policial? Entiendo que algunos miembros de la policía -como del mundo industrial, literario, deportivo...- hayan sido distinguidos con una condecoración o medalla, pero tratar a la Virgen como si fuera una ciudadana de este país... Mayka Navarro explica que dos asociaciones laicas que están en contra de esta distinción ya han presentado una demanda. La alegación es que la jueza no tiene competencia objetiva para el conocimiento de la causa y que esta Nuestra Señora María Santísima del Amor «no es una funcionaria». Evidentemente, no lo es. Y si no lo interpreto mal, ha decidido que la vista sea aplazada. Y me quedo atónito cuando leo que hay precedentes -incluso socialistas- de imágenes religiosas condecoradas.

Tiene gracia que se deba afirmar que esta Virgen «no es una persona». Y que no se puede decir que haya sido muerta ni mutilada en acto de servicio. Aquella chica llamada María, judía, elegida por Dios para alumbrar a Jesucristo, ha sido reclamada por una gran cantidad de pueblos y ciudades, y en cada lugar la han bautizado con un apelativo diferente. No es de extrañar. En general, los humanos no somos muy sobrios en el tratamiento de las cosas divinas. Los católicos, especialmente, han tendido a la creatividad ornamental y traducir en formas físicas lo que es, por definición, espiritual. Pero conceder a una Virgen la medalla al mérito policial... ¿Cuándo se le concederá la del mérito administrativo, del mérito informático, del mérito futbolístico cuando se gane una Liga?