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Dopaje en Normandía

Sergi López-Egea

Las anfetaminas desembarcaron el Día D con los soldados estadounidenses que las introdujeron en Europa

A los soldados estadounidenses que desembarcaron hace ahora 70 años en las playas de Normandía se debe la introducción de la anfetamina en Europa, de cuyo uso tuvieron conocimiento los deportistas en la década de los 50 y los 60, gracias, precisamente, a las historias que se contaron sobre las hazañas bélicas de los aliados a partir del 6 de junio de 1944.

El doctor Éric Parera y el profesor universitario Jacques Geyse realizaron en el 2005 un trabajo de investigación por encargo del Ministerio de la Juventud francés donde recogieron los abusos con el dopaje que se habían producido en Francia desde los inicios del siglo XX hasta mediados de los años 60, coincidiendo con la muerte del ciclista británico Tom Simpson en el Mont Ventoux, durante el Tour (13 de julio de 1967). A este amplio informe tuvo acceso este diario, que publicó un extenso reportaje sobre el lado oscuro del deporte, y en concreto de la ronda francesa, en el 2007.

Según estos profesores universitarios, las anfetaminas eran el único agente que permitía gracias a sus efectos poder vencer el miedo, enfrentarse al enemigo y, además, poder aplacar el cansancio que sufrían durante horas y horas de combate los soldados estadounidenses. Los ejércitos aliados fueron, asimismo, los que tuvieron también conocimiento de las llamadas 'anfetas' y los pilotos británicos de la RAF también las utilizaron durante la Segunda Guerra Mundial, al constatar que los hacían fuertes y poderosos desde el aire contra el enemigo alemán.

Los estadounidenses, siempre (y solo hay que constatar ahora la reciente historia de Lance Armstrong) han sido abanderados en temática de dopaje puesto que a los atletas de aquel país que acudieron a los Juegos Olímpicos de 1908, celebrados en Londres, se les debe el primer uso conocido de sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento, aunque ellos alegaron por aquel entonces que todo se debía a la "superioridad de su raza".

Las anfetaminas, en deporte, se introdujeron paulatinamente tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial y se fueron usando masivamente en la mayoría de deportes mientras se afinaban los controles antidopaje. Ya, a partir de los 70, debido a que su identificación en los análisis de orina era muy fácil, se fueron sustituyendo por otras sustancias.

El ejército nazi, sin embargo, tampoco se mostró inmóvil a la hora de dopar a sus soldados. Uno de los medicamentos más extendido entre los alemanes era el denominado Pervitin, que luego se utilizó en los 60 y los 70 por parte de las autoridades de la República Federal Alemana (la RDA iba por otras vías) en diferentes deportes, a los que el fútbol no fue ajeno. Precisamente a la final del Mundial de 1954, en la que la RFA derrotó a la Hungría de KocsisCzibor y Puskas se le conoció como la "final de las jeringuillas".

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