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tú y yo somos tres

El presidente Mujica, en su ‘chacra’ de Montevideo (’Salvados’).

LA SEXTA

El extravagante presidente

Ferran Monegal

El revuelo que hay en la red, y la admiración que ha concitado en casi todos los comentarios que he leído, demuestran que el presidente de Uruguay, Pepe Mujica, era un gran desconocido entre nosotros. La incursión de Jordi Évole, charlando con él en su casa -su humilde chacrita cercana a Montevideo-, ha provocado extrañeza. Fascinación. Y sobre todo respeto. Como ejercicio televisivo ha sido una rareza. Una de esas insólitas ocasiones en las que un reportero y un cámara se acercan a un presidente sin hacer la trampa, la impostura, de dibujarlo como lo que no es. Cuántas veces hemos visto trabajos televisivos detestables, falsos, sospechosos, en los que el mandatario deja que la cámara se acerque a cambio de que le hagan el retrato que él quiere. Camuflaje de ideas. Humildad simulada. Ocultación de la verdad de lo que piensa. Apariencia. Comedia. ¡Ahh! La tele es el instrumento perfecto para estos lavados de imagen tan falsos y perversos. Con Mujica es al revés. En él no hay trampa ni cartón. Sigue viviendo como ha vivido siempre. Y sigue defendiendo lo que ha defendido siempre. «La mayoría de personas que componen las naciones no viven como sus presidentes. Los presidentes entran a vivir como la minoría poderosa. Yo estoy viviendo como la mayoría de gente de mi país. Es bueno vivir como se piensa, de lo contrario pensarás como vives». ¡Ahh! Ha sido una entrevista para ir tomando nota continuamente. Mujica no responde con palabras: responde con axiomas demoledores. Para acabar de constatar la autenticidad de este presidente cabe contrastar este trabajo de Évole con el Callejeros de Cuatro, de marzo del 2010. Entrevistaron a la esposa de Mujica, la senadora Lucía Topolansky. Fue en esa misma chacra, en esa misma modestia, ajena a todo lujo y ostentación. Sigan contrastando y vayan al retrato que Dani Mateo hizo de Mujica en El intermedio, en diciembre del 2012. Misma chacrita, misma humildad, misma modestia que provocó este comentario de Wyoming«Es el único presidente que cuando habla de austeridad (sobriedad) habla de la suya y no de la que impone a sus ciudadanos».

Propongo a Évole que haga un ejercicio luminoso. Que reúna a los presidentes de la celtiberia show, cuantos más mejor, y que les vaya pasando este encuentro con Mujica. Y que la cámara nos vaya ofreciendo primeros planos de sus rostros. A ver si hay suerte y vemos que a alguno se le cae la cara de vergüenza.

Temas: José Mujica