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La Segunda República fue la primera gran experiencia democrática que hubo en este país en el siglo XX. También el primer acceso a un autogobierno autonómico para Catalunya. Vale la pena recordarlo porque hoy algunos nos quieren hacer creer que todo empieza en 1978, y no es así.

Recordar la Segunda República es recordar a una de las primeras democracias que fue víctima del fascismo-nazismo en Europa. El mismo enemigo en España que atacó después a toda Europa. Los republicanos catalanes y españoles fueron los primeros y también los últimos en luchar contra el fascismo. Hay que recordar que hubo republicanos españoles en Mauthaussen y Ravensbruck, que la primera división que entró a liberar París, la división Leclerc, estaba compuesta por republicanos españoles, que muchos miembros de la resistencia francesa eran españoles.

Por eso, hoy, la recuperación de la memoria democrática aquí es una responsabilidad europea también. La UE no puede abstenerse y dejar este asunto en manos de los Estados Miembros. Estamos hablando de crímenes contra la humanidad, de violación de derechos humanos. Y porque hay que recordar que la UE se funda, tiene sus raíces, en la victoria sobre el fascismo.

Es indignante que hayamos tenido que recurrir a la justicia argentina para investigar los crímenes del fascismo ante la falta de voluntad de los tribunales españoles. Recientemente, el Grupo de Trabajo de la ONU para las Desapariciones Forzadas exigía en España "asumir su responsabilidad", elaborar un plan estatal de búsqueda de los desaparecidos, derogar la ley de amnistía y juzgar en España las desapariciones forzosas. Estamos hablando de 150.000 desapariciones, 2.000 fosas comunes y 30.000 niños desaparecidos según las asociaciones de memoria.

España no puede ser la excepción europea en reparación de las víctimas del fascismo, investigación de los crímenes y reconocimiento a los luchadores antifranquistas. España es el único país de Europa donde no se está llevando a cabo ningún proceso de reparación de las víctimas de una dictadura fascista.

Por eso haremos nuestras las peticiones de las víctimas y la reivindicación de recuperar la memoria democrática. Propondremos una resolución en el Parlamento Europeo instando a la creación, en el Congreso, de una "Comisión de la verdad " para la investigación de los crímenes del franquismo. Impulsaremos una regulación que, en coherencia con la Convención europea de derechos humanos, permita forzar esta investigación.

La UE debe obligar a la administración a asumir e impulsar la identificación, dignificación y, cuando sea necesario, la exhumación de las fosas comunes, y no dejarlo sólo en manos de los familiares. A impulsar la retirada de la simbología franquista de manera definitiva, empezando por el Valle de los Caidos. A revertir la reforma de la justicia universal en España impulsada por el PP, que permite consolidar la impunidad en nuestro país.

Es inaceptable que en algún país de Europa se realicen aún homenajes a los responsables de aquella guerra. La identidad Europea, su compromiso democrático, y su progreso futuro es incompatible con eso. La UE debe actuar.

Una mirada republicana hacia el futuro

Pero hablar hoy de República también significa mirar hacia el futuro, hacia un nuevo proceso constituyente para una democracia plena y con justicia social. Conmemorar la Segunda República va mucho más allá de la forma de Estado que queremos, que evidentemente es la republicana. La Segunda República fue un verdadero proceso constituyente. Ante un régimen decrépito y en decadencia, anquilosado y contrario a los derechos sociales, laborales y democráticos de la ciudadanía, la alianza de las fuerzas de oposición democrática permitió poner fin a la restauración borbónica y conquistar una auténtica democracia republicana y social.

Hoy estamos ante un régimen incapaz y sin voluntad de renovarse, un sistema cooptado por dos partidos que impiden su reforma para no ver atacada su posición predominante, una monarquía desautorizada, deslegitimada, desprestigiada, insensible, un sistema político con graves déficits democráticos, una situación social de crisis económica grave con mucho sufrimiento social, crecientes desigualdades, falta de derechos laborales.

Hoy es un buen día para recordar que, para nosotros, cambiar monarquía por república significa iniciar un verdadero proceso constituyente para cambiarlo todo. Y que no será posible si no se cambian mayorías en la UE. Hay que cambiar Europa para cambiarlo todo, porque es hoy la Unión Europea donde se toman las principales decisiones que nos afectan.

Un nuevo proceso constituyente dentro de tener la mirada puesta en Europa. Para construir la democracia real: sin imposiciones de la troika, para recuperar la soberanía del Parlamento Europeo y los Parlamentos nacionales de los estados. Por un cambio radical de política económica, la que nos impone la troika y que nuestros gobiernos aplican disciplinadamente. Para ganar el derecho a decidir de Catalunya.

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La suerte de Catalunya, España y Europa, están ligadas. La suerte de Europa se juega también en España y Catalunya. Y el futuro de España y Catalunya depende de lo que haga Europa, ahora como entonces.

Tenemos el deber de trabajar ya para recuperar el sueño europeo que forjaron los luchadores antifascistas. Hoy toca forjar una nueva solidaridad entre pueblos contra el enemigo común que representa la derecha neoliberal y el poder económico financiero. Clases populares de aquí hasta Grecia, pero también de Alemania, Francia o Suecia. Unidas para rescatar a Europa de las manos de los mercados, para construir una nueva alianza de izquierdas, un nuevo frente popular de toda la izquierda alternativa, roja y verde, que permita liderar una alternativa social y económica. Que responda a las expectativas de la ciudadanía y no de los mercados.