26 feb 2020

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Turismo: propuestas de futuro

Laia Bonet

Barcelona es una de las grandes capitales mundiales del turismo. La ciudad se ha situado en el imaginario colectivo internacional y ha conseguido transmitir valores como la creatividad, la calidad, la 'joie de vivre', la convivencia, la atmósfera cosmopolita. Los beneficios para la ciudad son evidentes. Barcelona es una ciudad atractiva para la organización de grandes congresos internacionales, para las estancias médicas, para la celebración de eventos deportivos o artísticos, para los cursos educativos dirigidos a estudiantes internacionales... El turismo ha logrado conectar con otras actividades económicas y sociales de la ciudad. Y ha ayudado a la mejora de la imagen internacional de la ciudad.

Las grandes ciudades de referencia, y Barcelona es una de ellas, atraen personas con objetivos muy diversos, como los inmigrantes o los turistas. Estos nuevos usuarios de la ciudad han llegado en un periodo muy corto de tiempo y se han instalado de forma mayoritaria en determinados barrios de la ciudad. Esto ha generado una competencia entre usuarios, que ha repercutido en la calidad de vida de los ciudadanos. La gran concentración de la actividad turística en unos pocos barrios de la ciudad concentra los impactos negativos en un área muy concreta, mientras que los beneficios los disfrutamos el conjunto de los ciudadanos. Esta es una situación que debemos ser capaces de transformar.

Barcelona batió el récord de 7,5 millones de visitantes en el 2013, un 1,8 % más. Pero , pese a estos datos históricos, el sector ocupa menos personas que el año pasado 

Además, el turismo se encuentra inmerso en un proceso profundo de transformación. Nada será como ahora: nuevos hábitos de consumo, nuevos mercados emisores, nuevos competidores, nuevas formas de promoción y de comercialización, nuevas tecnologías, nuevos criterios ambientales, nuevas motivaciones... La ciudad necesita anticiparse al nuevo escenario y ser un polo de innovación turística. Sin una acción decidida de adaptación a un nuevo turismo, la ciudad puede perder su liderazgo y su capacidad de atracción. Un dato a retener: Barcelona batió el récord de 7,5 millones de visitantes en el 2013, un 1,8 % más. Pero , pese a estos datos históricos, el sector ocupa menos personas que el año pasado.

Este es el principal reto: mantener el dinamismo turístico, corregir los desequilibrios territoriales y sociales que ha generado, y proyectar Barcelona hacia una nueva etapa turística. Reinventarnos de nuevo. Estas son las medidas que pueden ayudarnos a afrontar los retos del turismo .

1 . Generar nuevas centralidades y descongestionar los centros actuales. La mayoría de los turistas se mueve en un espacio muy reducido, en un área geográfica muy pequeña. Necesitamos una nueva normativa que preserve la vida ciudadana de la ciudad vieja, que limite la actividad turística en esta área urbana y que ponga por delante los ciudadanos que residen. Precisamos, al mismo tiempo, de nuevos polos de concentración turística en los distritos de la ciudad . Debemos ensanchar la geografía turística de la ciudad, creando nuevas áreas culturales, recreativas y comerciales en todos los distritos de la ciudad.

2 . Desarrollar iniciativas relacionadas con el turismo creativo. Barcelona forma parte de la red de turismo creativo, que promueve el desarrollo de actividades de creación por parte de los turistas. Esta es una iniciativa que permite conectar residentes y turistas, aprovechar la atmósfera cultural y creativa de la ciudad y posicionar Barcelona en un campo inédito, que supere la visión pasiva de los turistas. Debemos hacer de la creatividad el centro de la estrategia turística de la ciudad y este concepto lo ha de impregnar todo.

3 . Potenciar la apuesta por un turismo sostenible. Barcelona es la primera ciudad del mundo que obtiene la certificación Biosphere, que la reconoce como un destino sostenible que apuesta por un turismo responsable. Esta iniciativa no ha estado acompañada de una apuesta de ciudad por el 'green tourism'. El turismo sostenible no es solo un criterio ético, sino también una estrategia económica. Los nuevos turistas exigirán una verdadera orientación del destino hacia los criterios de racionalidad ecológica y ambiental. Debemos tomarnos muy en serio este reto. Afecta la mayoría de aspectos que acumulan las críticas de los turistas que nos visitan : la contaminación, el ruido, el exceso de tráfico, las dificultades del transporte público, la política de residuos, la calidad de los espacios verdes...

4 . Convertir Barcelona en la capital del e-turismo. Hoy sabemos que las tecnologías son el principal factor de cambio del turismo: realidad aumentada, apps, redes sociales, NFC, prescriptores electrónicos, smart hoteles... Queremos hacer de Barcelona la capital mundial de estas iniciativas. En primer lugar, hemos de atraer el talento y facilitar que las empresas innovadoras vean Barcelona como un buen espacio para instalarse. En segundo lugar, debemos hacer de Barcelona un laboratorio a cielo abierto, que permita experimentar las nuevas formas de turismo. Tenemos un factor de atracción clave, que es el World Mobile Congress. Turismo y móvil serán uno de los principales binomios del turismo que viene. Y Barcelona ha de ser el centro de la innovación en este campo.

5 . Proyectar la ciudad en Asia. La principal tendencia de la geografía del turismo internacional es el incremento exponencial del número de turistas que provienen de Asia. En 15 años, pasaremos de los 200 millones de turistas asiáticos actuales a más de 500 millones. Barcelona debe ser capaz de situarse de forma preferente en este mercado, no solo porque tiene una mayor capacidad de gasto y una estancia media mucho más elevada, sino porque Asia será el centro de la economía mundial en la próxima década y Barcelona debe reforzar el puente con este continente lejano. Y el turismo es una vía de comunicación excelente.

6 . Hacer de Barcelona el centro de gastronomía y turismo. La cocina mediterránea ha sido declarada patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO y la cocina catalana ha alcanzado una reputación internacional. Barcelona se consolidó como centro de la gastronomía del país. Queremos utilizar el turismo para poner en valor la riqueza agrícola del país y ser la puerta de entrada y salida de los productos locales, vino al aceite, de la fruta en las verduras locales. Y queremos potenciar el conocimiento gastronómico y la innovación en este campo, a partir de la colaboración con instituciones como centros universitarios, la Fundación Alicia, la Bulli Foundation. Impulsaremos la creación del Observatorio de Gastronomía Turística, en colaboración con el IEC.

7 . Incrementar la estancia media. Como la mayor parte de ciudades europeas, Barcelona sufre una estancia media muy reducida. Esto exige un gran esfuerzo para un número de pernoctaciones relativamente bajo. La ciudad debe fijar como horizonte estratégico en su política turística el incremento de la estancia media de los visitantes. Esto implica una acción coordinada entre los establecimientos de alojamiento, la oferta cultural y recreativa de la ciudad y la propia comunicación turística de la ciudad. El reto es pasar de los dos días actuales a más de tres en ocho años. Esto permitiría incrementar en más de un tercio las pernoctaciones anuales sin incrementar el número de visitantes.

8 . Conectar el aeropuerto con la ciudad de forma rápida y eficiente. El aeropuerto es la principal vía de entrada de los turistas internacionales y la salud turística de la ciudad depende, en buena medida, de la capacidad de atracción del aeropuerto. La nueva terminal y la política de atracción de vuelos ha permitido un dinamismo extraordinario de este espacio. La ciudad , sin embargo, tiene aún un cuello de botella básico, que es la conexión entre el aeropuerto y la ciudad, así como la conexión rápida entre las dos terminales.