Estrategias oblicuas

La cobardía del PSOE en Navarra

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El mismo PP que pacta con Bildu en Vitoria considera como alta traición, poco menos que colaboración con banda armada, que los socialistas navarros puedan sacar adelante una moción de censura contra Yolanda Barcina con los votos de esa formación. Al parecer, solo la derecha puede hacer política con «los amigos de ETA», como les llama González Pons. El doble rasero del PP es evidente. La debilidad y la cobardía del PSOE también lo es.

En Ferraz se han rendido a la propaganda de la derecha, temerosos de que esa mentira de que entregan Navarra a ETA les arruine la campaña de las europeas. Unos no han querido y otros no han podido explicar que los navarros no se merecen un Gobierno que considera «un ejemplo de administración cercana» que la consejera de Hacienda presione a la directora general para favorecer a los clientes de su gestoría. Y que no es lo mismo votar contra UPN para convocar después elecciones que firmar una alianza con Bildu, como torticeramente se ha presentado este debate desde la prensa madrileña.

«Bildu no es ETA». Lo dice el propio portavoz del PP en el Parlamento Vasco, Borja Sémper.Borja Sémper La izquierda aberzale viene de donde viene, pero hoy Bildu es una coalición perfectamente legal, que reniega de la violencia, que tiene dentro a partidos que siempre han rechazado a ETA -como Eusko Alkartasuna, Altenatiba o Aralar- y que está sentada en los parlamentos, diputaciones y ayuntamientos porque cientos de miles de ciudadanos de Euskadi y Navarra les votaron. Y son votantes con pleno derecho a la representación política, igual que los demás. No se les puede ignorar.

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Vale que el PP siga empeñado en utilizar el espantajo de ETA como arma electoral. Pero, ¿por qué el PSOE es incapaz de defenderse? ¿Es tan difícil explicar que un partido que ha tenido que enterrar a compañeros asesinados y cuya acción de gobierno fue clave en la derrota de ETA no puede ser «cómplice del terrorismo»? ¿Hay alguien sensato que pueda creer que una víctima de ETA como Eduardo Madina -uno de los pocos líderes del PSOE que se ha atrevido a apoyar públicamente la moción de censura- es un «amigo de los terroristas»?

En Pamplona, una librería ha lanzado una oferta a aquellos militantes socialistas que quieran entregar su carnet a cambio de un desayuno. La decepción allí es mayúscula: ese PSOE que se dice federal ha impuesto una decisión centralista desde Madrid que, en la práctica, consiste en entregar a Bildu a los votantes socialistas navarros, en vez de usar esos votos para poner freno a la corrupción. El mensaje que ha mandado Ferraz a los navarros de izquierdas es terrible: con el PSN, no hay ni habrá cambio de Gobierno posible. Votar socialista en Navarra es igual que votar a la marca foral del PP.