08 ago 2020

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Españoles contra la consulta

Edgar Rovira

Ayer era el día de Rosa Díez. El Congreso votaba la moción presentada por UPyD contra el derecho a decidir de Catalunya y el resultado, gracias al apoyo de PP y PSOE, fue rotundo. “Una mayoría abrumdora, de más del 85% del Congreso, rechaza la consulta. Hemos venido a buscar el máximo consenso. Podemos estar contentos.”, afirmaba Díez. Por supuesto que lo estaban, especialmente los miembros de su grupo parlamentario, conscientes de que su estrategia había funcionado perfectamente y que por un día ellos habían mandado en la agenda política.

Uno de los objetivos de UPyD, y una arma política que utilizan a menudo, es la justificación de su posicionamiento hacia Catalunya amparándose en un teórico consenso de la sociedad española. Desde ayer, también se pueden justificar en el consenso del Congreso. Pero, ¿existe realmente este consenso? ¿Un 85% de los españoles está en contra de la consulta?

Para responder nos fijaremos los datos del último barómetro de GESOP. Según estos, el 48,8% de los españoles creen que la petición catalana de hacer una consulta se tiene que rechazar, mientras que el 27% consideran que se tendría que llegar a una solución pactada y el 19,2% que se debe permitir. A pesar de que prácticamente la mitad de los ciudadanos podrían estar de acuerdo con la votación de ayer, este porcentaje aún quedaría lejos del 85% de ayer.

Son estos mismos datos los que nos ayudan a entender la jugada de UPyD, la comodidad del PP y el dilema que la votación generó en el PSOE. En primer lugar, vemos como sólo un 3,3% de los votantes del partido que lidera Rosa Díez permitirían que se celebrara la consulta el próximo 9-N, mientras que un 63,3% estaría completamente en contra. El resultado es todavía más contundente entre los votantes del PP. Un 77% rechaza la consulta, un 13,9% apoyaría una consulta pactada, y sólo un 4,8% está a favor.

El que tiene el problema importante, cómo hemos dicho, es el PSOE. Es el partido que con la votación de ayer queda más alejado de sus votantes. En parte porque su electorado está mucho más fragmentado que los dos anteriores y por tanto es más difícil de representar. Un 43,5% de los votantes socialistas está en contra, un 34,8% vería con buenos ojos la celebración de una consulta pactada, y hasta un 15,4% está de acuerdo con la consulta tal y como la han acordado los partidos catalanes.

En este tipo de votaciones los socialistas españoles sufren del mismo mal que sus homólogos catalanes. ¿Cómo se representan grupos de votantes tan alejados sin sufrir de algún flanco? La mayoría está en el primer grupo pero la suma de los otros dos es aún mayor. No es fácil gestionar la diversidad pero está claro que la opción de ayer no es la mejor. Quizás por eso Rubalcaba, que tiene muy clara la demoscopia, se apresuró a decir que este tipo de votaciones no se volverán a producir.