30 oct 2020

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Costoso supremacismo castellano del Instituto Cervantes

Jordi Vàzquez

Afronta el ejercicio 2014 el Instituto Cervantes con un holgado presupuesto de 110.450.000 euros. Una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta la coyuntura económica del Reino de España. Entre las medidas tomadas por el Instituto españolista hay la de no cerrar ninguno de sus 84 centros en 44 estados ni reducir lo más mínimo su ya abultado personal.

El Instituto proporciona los DELE (Diplomas de Español como Lengua Extranjera) y y ha anunciado que ampliará las convocatorias y variedad de títulos (comerical, escolar, económico y por internet). Para ello se incrementará el gasto en alquileres de aulas en especial para celebrar exámenes y en obras para las sedes de Bruselas, París y Varsovia. En la capital polaca el Instituto disfruta de una edificio de cinco plantas.

La lengua castellana, como todos sabemos, agoniza con sus 528 millones de hablantes

Todo ello para promocionar la lengua castellana que, como todos sabemos, agoniza con sus 528 millones de hablantes. Mientras tanto, el Instituto menosprecia, con indiferencia, lenguas supuestamente españolas como el astur-leonés y el aragonés o muestra una arrogancia hacia el gallego, el vasco o el catalán. De las 210.000 matriculas del Instituto, por ejemplo, 207.000 corresponden al castellano, 900 al catalán, 100 al vasco y 100 al gallego. El global de eventos culturales del Instituto son sobre el castellano.

Tan sólo hay que echar una ojeada al web del Instituto para observar el supremacismo latente del castellano. De hecho ni se ha molestado en versionar en las lenguas que, se supone, promueve, dicho web. El propio logo del Instituto asemeja una 'ñ' letra convertida en símbolo por el supremacismo lingúistico castellano y que no existe ni en catalán ni en gallego-portugués. El Instituto es inmune a la idea que reflejó el escritor romántico Victor Hugo: "No existen países pequeños. La grandeza de un pueblo no se mide por el número de sus componentes, como no se mide la grandeza de un hombre".

Será que la lengua necesitada de promoción, en la que hay que invertir, es el castellano. El resto de lenguas españolas se bastan por si solas. ¿Para qué ayudarlas? ¿O será, tal vez, que el castellano es superior al resto de lenguas? Quién empieza creyendo que unas lenguas son superiores a otras acaba defendiendo que unas personas también lo son sobre sus iguales.