19 feb 2020

Ir a contenido

Tribuna

¿Primarias? ¡Más que nunca!

Laia Bonet

Hoy empieza la inscripción de candidaturas para las primarias abiertas del PSC de Barcelona. He decidido formalizar (esta misma mañana) mi participación después de que anunciara, hace tres semanas, mi determinación a presentarme a este proceso de regeneración democrática. En estos días, y en particular la última semana, el PSC ha mostrado todas sus limitaciones actuales para comprender y entender los profundos cambios que se han experimentado en la sociedad catalana. Lejos queda la idea de que el PSC era el partido que más se parecía a Catalunya. Ahora el PSC casi no se parece ni a sí mismo: ni a lo que era o lo que representaba, ni tampoco a lo que se necesita para seguir sirviendo a los intereses de la mayoría del país en la defensa de la justicia social y de la nación. ¿Hemos tocado fondo?

Las primarias abiertas de Barcelona llegan, pues, en pleno desconcierto de nuestros exhaustos electores, y en una profunda crisis de una obsoleta cultura política que confunde autoridad con jerarquía. El desgarro parece inevitable. La actual dirección está convencida que sobran talentos, voces y pluralidades. Y ha pasado a una ofensiva de descrédito personal: las acusaciones sobre supuestos intereses espurios de los que votaron diferente -pero coherentemente- de la mayoría del grupo parlamentario socialista en el Parlament de Catalunya , son intolerables. Para un socialista, y para un demócrata. El PSC puede convertirse en un partido estéril y hueco. En donde las voces de sus dirigentes más miopes se conviertan en el único eco ensordecedor que sustituya lo que antes fueron diálogos fructíferos, ideas renovadoras y liderazgos plurales. Un partido cada vez más pequeño en tamaño, representación y estatura política. Tan pequeño como es su corta visión estratégica y política.

En este contexto, el reto de las primarias abiertas, y la elección de nuestra candidatura a través de la participación de militantes y ciudadanos, se plantea como un triple combate: cambiar el PSC, generar una nueva cultura política de profunda renovación democrática, y construir una alternativa al actual gobierno conservador de Xavier Trias, a partir de un proceso de revitalización y reconstrucción del espacio progresista y de izquierdas. Un voto y… tres retos. Un triple desafío. Ya son inseparables, y simultáneos, los objetivos necesarios: liderar la candidatura y liderar el PSC, para poder contribuir a crear las mayorías de cambio que Barcelona y Catalunya necesitan.

Llevo trabajando varios meses, junto a numerosas redes y grupos de apoyo muy plurales y transversales, los pilares de nuestra candidatura. Creo, sinceramente, que puedo sumar más dentro y fuera del PSC (antes y después de las primarias), con un proyecto político que hace de las prácticas, las formas y los estilos algo más que su carta de presentación. Son el reflejo de una manera de entender la política y, si me apuran, la vida. Hay esperanza e ilusión, a pesar del desánimo y frustración que sienten muchos militantes, simpatizantes y votantes, por la situación actual. Vamos a presentar una batalla política en positivo, con energía y buenas maneras. Para contagiar optimismo y esperanza. Para invitar a participar en este proceso a cuantas más personas mejor. Prefiero perder con una gran participación, que ganar contando los votos como cuando contamos delegados para un congreso. Pero podemos ganar. Hay ganas de cambio profundo frente a las inercias y los arreglos cosméticos.

Otro PSC

Barcelona se merece otro gobierno progresista. Un nuevo ciclo político. No lo podremos conseguir sin otro PSC. Ahora toca este desafío, y luego tendremos todo un año para construir el Compromiso por Barcelona: la gran alianza de propuestas, ideas y personas para gobernar la ciudad y poner en el centro de nuestras prioridades una agenda transformadora y la lucha contra las crecientes e inasumibles desigualdades sociales y económicas que resquebrajan y deterioran nuestra ciudad. Las diferencias de renta entre los barrios que más tienen y los más desfavorecidos son de 7 a 1. Y la esperanza y calidad de vida varía hasta ocho años más o menos según donde vivas y qué condiciones socioeconómicas tengas. Insostenible.

Vienen semanas apasionantes, a pesar del descrédito de la política y del PSC, en particular. Cuando hablas de primarias se producen breves pero reales momentos de interés, atención y esperanza entre las muchas personas con las que he hablado, y he escuchado preferentemente. Vamos a trabajar a fondo para que el 5 de abril (fecha de la segunda vuelta de estas primarias) la primavera socialista sea una realidad. Hay alternativa: en el PSC y en la ciudad de Barcelona. En la política y en la izquierda. Vamos a por ello. Con respeto y humildad, sí, pero con toda la ambición.