14 ago 2020

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El 80% del PSC

Edgar Rovira

La semana grande del PSC acaba tan mal como se preveía. Un diputado dándose de baja en un acto de reafirmación de sus ideas --y de su futuro político-- y tres diputados votando en contra de su grupo parlamentario. El show es importante y el circo mediático que se ha montado no se queda atrás.

La situación del partido permite cualquier cosa menos la simplificación del análisis. Ayer lo comentaba en Twitter. A partir de los datos de las diferentes encuestas es difícil llegar a una conclusión en un sentido u otro. El electorado está fragmentado y no hay una solución óptima. Como ya explicó Carles A. Foguet, el dilema al que se enfrenta el partido es que tiene dos opciones, que las dos son malas, y que tiene que escoger una a la fuerza.

Si hacemos caso a este análisis de Lluís Orriols, la principal bolsa de votantes socialistas la encontramos entre el electorado no catalanista. De hecho, el PSC todavía es el partido más votado entre el electorado no catalanista en Catalunya. Son votantes menos favorables al derecho a decidir que no los catalanistas. Por tanto, desde este punto de vista las decisiones de la dirección son coherentes. Incluso si tenemos en cuenta que de este modo se facilita la unidad de acción con el PSOE.

La principal bolsa de votantes socialistas la encontramos entre el electorado no catalanista

El problema de este planteamiento es que el apoyo al derecho a decidir posiblemente sea un fenómeno más extendido entre el electorado socialista de lo que pensábamos. Si observamos el barómetro de otoño de GESOP encontramos que, por un lado, el 70% de los votantes del PSC en las autonómicas de 2012 están a favor del derecho a decidir, y por la otra, que el 79,2% de los votantes del PSC (PSOE) en las generales de 2011 también lo apoyan.

El 70% de los votantes del PSC en las autonómicas de 2012 están a favor del derecho a decidir

En el segundo caso, casi un 80% de los encuestados está de acuerdo con la siguiente afirmación: ¿Usted estaría más bien de acuerdo o más bien en desacuerdo que se celebrara en Catalunya una consulta sobre la independencia? La cifra, a pesar de que está extraída de una muestra pequeña, es sorprendente por dos motivos. Primero, porque se pregunta entre el electorado de unas generales, donde teóricamente el votante clásico del PSOE tiene más peso. Segundo, porque en la pregunta se explicita la palabra "independencia", hecho que en principio tendría que asustar el votante socialista, especialmente el menos catalanista.

Algunos analistas han obviado de forma sistemática este escenario. Como si se diera por sentado que el mensaje tenía un receptor, que la oferta "federalista", al menos como la interpretan PSC y PSOE, tenía demanda suficiente. Quizás debamos contemplar la posibilidad de que la dirección se haya equivocado en el cálculo. ¿Y si una parte importante de su electorado, más transversal del que se pensaba, apuesta de forma clara por el derecho a decidir? ¿Es posible que la dirección se esté esforzando en defender un posicionamiento cada vez más alejado de sus electores?

El PSC tendrá que explicar que su apuesta por el derecho a decidir se concretó ayer en Madrid, sin mucho ruido mediático y con el PSOE como padrino

Ahora el partido tendrá que explicar que su apuesta por el derecho a decidir se concretó ayer en Madrid, sin mucho ruido mediático y con el PSOE como padrino. De forma interna el movimiento se justifica con el 83% que avaló la tesis del primer secretario en el último Consell Nacional. Una muestra de unidad que teóricamente dejaba arrinconados a los críticos. Pero las votaciones en muchos ayuntamientos, la situación caótica en el grupo parlamentario, los posicionamientos como por ejemplo el de la JSC de Barcelona, y otros movimientos, dan a entender que este 83% está lejos de ser representativo de la militancia. Y todavía menos de sus votantes.