29 mar 2020

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Obedecer a la necesidad de Catalunya

Joan Ignasi Elena

Los partidos grandes, los partidos que aspiran a gobernar, no se improvisan. Tienen raíces, historia, son el fruto de unos combates, de una evolución política, cultural. Pueden ser reformados, incluso refundados, pero difícilmente ser sustituidos. Y mucho menos en momentos convulsos como los que vive nuestro país. No me extenderé: Catalunya necesita el PSC.

La crisis de confianza en la política, la crisis económica y sus devastadoras consecuencias junto con el agotamiento de un modelo de relaciones entre Catalunya y España, reclaman un espacio socialista sólido y a la altura de los extraordinarios retos de nuestra sociedad. Necesita del liderazgo de los socialistas catalanes desde dentro de un proceso que a menudo empañado por las expectativas, por las buenas intenciones, y también, por la percepción de que está al alcance un bello sueño, podría terminar en una frustración colectiva sino garantizamos la unidad del catalanismo. Y Catalunya necesita el PSC desde posicionamientos propios, imaginativos y contundentes a la hora de fijar un claro imaginario político y comunicativo contra la derecha más anticatalanista y el populismo más coyuntural. En definitiva, el PSC debe seguir representando lo que últimamente muchos de los que opinan han catalogado como el "mínimo común denominador" del catalanismo, este reconocido mérito de los socialistas catalanes, grandes protagonistas y vertebradores de la unidad civil de nuestro país.

Socialistas y catalanistas por las mismas razones. Este es el compromiso fundacional del PSC que debe mantener inalterable. Y hoy este principio se traduce en ofrecer una alternativa económica a las políticas que nos han llevado a tanto sufrimiento y la apuesta sin reservas por el derecho a decidir. Y a un compromiso firme para la regeneración democrática en las instituciones y en las prácticas del propio instrumento, el partido. No será fácil. La socialdemocracia está por todas partes en crisis de ideas. Dejando de lado la autocrítica estéril y las lecciones a distancia de tantos que parece que sólo les interesa hablar del PSC y de su autodestrucción, el PSC necesita con urgencia una agenda y un nuevo proyecto.

Había reconocer errores y en buena medida se ha hecho. También en el terreno económico y social en donde la connivencia con un sistema extremadamente hostil con las clases más débiles ha durado demasiados años.

Un país avanza cuando da vida a proyectos estimulantes, motivadores. Ahora estos nítidamente se ubican en el ámbito de un soberanismo seductor pero más pronto que tarde los socialistas catalanes nos brindará, si actuamos con inteligencia, una extraordinaria oportunidad: construir la Catalunya que viene desde un nuevo proyecto social y económico y desde una reinvención radical de nuestro proyecto nacional en el marco de la construcción política de una nueva Europa.

Porqué Catalunya votará. Y muy probablemente lo hará este año. Y no sólo porqué explícitamente se hayan comprometido una mayoría del Parlamento de Catalunya. Votaremos porqué es el deseo de una inmensa mayoría del pueblo de Catalunya. Y es a este pueblo al que se debe el PSC. Y al que sirve. El PSC debe tener la voluntad de representar este sentimiento. Y debe contribuir de forma clara, a que se convierta en una realidad. Y aquí estará el PSC, o no será.

Decía Brandt que el socialismo es la idea mas joven del Mundo porqué siempre es capaz de generar nuevos inicios. Y en este punto se encuentra el socialismo catalán. Con orgullo de su pasado, la fuerza de sus ideas y la mirada fijada en un pueblo que sufre y que anhela con esperanza un futuro mejor, el espacio socialista debe refundarse para ser de nuevo sociedad. Una sociedad que lo necesita más que nunca.

La política, y en particular el socialismo, es un proyecto colectivo. Sin esta dimensión, no es más que una passarel.la de divinidades, más o menos afortunadas. Desde esta visión mediocre y antigua de la política, sin una mirada colectiva, no renacerá el espacio socialista. No nos engañemos, también hacen falta liderazgos. Sin ellos no prospera una alternativa política. Que den confianza, empatía y que sean la expresión de un proyecto colectivo. Que nos representen, no que se representen.

Por eso siempre apostamos por el proceso de primarias. Porque puede convertirse en un catalizador de energías, de alternativas políticas, de ilusiones y nuevos inicios. Y puede ser un fracaso colectivo si no somos capaces de evitar la política de 'primera persona del singular' que demasiado a menudo observamos. Confiamos que las primarias de Barcelona superen estos riesgos.

El proceso de refundación del espacio socialista en Catalunya debe ir estrechamente vinculado a un proceso de primarias nacionales y la exigencia de ofrecer una alternativa política que, desde mi punto de vista, pasa por un programa económico alternativo a las prácticas que nos han llevado hasta aquí, el derecho a decidir como un elemento irrenunciable, y unas maneras de hacer que denunciamos en el pasado congreso nacional y que desgraciadamente el nuevo PSC no ha alejado. Y una actitud, la vocación de gobernar Catalunya. De no caer en la irrelevancia.

Soy PSC, somos PSC. Porqué el PSC no tiene dueños, es patrimonio del pueblo al que sirve. En la construcción colectiva de este espacio socialista estoy dispuesto a asumir los compromisos que cada momento requiera