08 ago 2020

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Qué acción exterior para Catalunya

David Llistar

Muchos movimientos de autodeterminación de pueblos sin Estado, han elegido histórica y estratégicamente la máxima de la internacionalización del conflicto. Con el objetivo de obtener la solidaridad de la comunidad internacional, intentan superar los cerrojos impuestos desde los Estados-nación hegemónicos, que no quieren perder poder. La correlación interna de fuerzas es a menudo favorable al Estado central pero, transpuesta al plano internacional, la cosa puede ser diferente. Por lo tanto, si se elige el viaje hacia una mayor autodeterminación en un mapa hostil a las emancipaciones, es cierto que habrá que explorar -como ya se está haciendo- la vía del apoyo internacional. Ganar legitimidad en la biosfera internacional se hace necesario.

Proyectar Catalunya

Si revisamos la actuación del Govern, observamos que ha llevado a cabo algunas actuaciones en este sentido. Desde entrevistas del 'president' de la Generalitat con altos funcionarios europeos o internacionales, hasta la publicación de tribunas o noticias favorables en la prensa internacional, pasando por el apoyo activo a momentos de eco mediático como la Via Catalana, la creación de nuevas instituciones dedicadas a proyectar Catalunya como el Diplocat , o una constante presencia en los foros empresariales en los que se intenta convencer al temeroso empresariado catalán y extranjero de que la opción soberanista no les afectará el bolsillo, sino al contrario.

Una de las metas constantes del Govern en las últimas singladuras parece ser la creación de instrumentos legales en clave (euro)catalana que pueden interpretarse -si se quiere- tanto como de defensa ante la ofensiva centralista y castellanizadora del PP, como de tránsito hacia un mayor nivel de soberanía. Estos días entra a trámite la Ley de Acción Exterior de Catalunya en el Parlament, una ley que quería adelantarse a la Ley de la Acción y del Servicio Exterior del Estado, en fase de tramitación en el Congreso, y que pretende limitar la acción exterior de las comunidades autónomas, entre otras cosas. Pero le va por detrás en el calendario, y lo que es más importante, es una ley sin cafeína, gris, poco ambiciosa en la búsqueda de un mundo mejor para todos y todas, y que retrata lo que en mi opinión es el defecto original de visión de la que adolece la mayoría de las actuaciones del Gobierno referidas antes. A este defecto se le puede llamar déficit de internacionalismo (en el sentido de solidaridad con otras causas de autodeterminación como la nuestra, en otros lugares del mundo o en otras formas no nacionales), mirarse al ombligo nacional, visión de escuela de negocio, de proselitismo cultural o falta de preocupación por los problemas globales y ajenos que nos afectan tanto o más que el indignante acaparamiento del 'lobby' de Madrid. ¿Por qué, si no,el mismo Governo que se esfuerza en publicar en el 'Finantial Times', al tiempo dinamita a la reconocida Cooperación Catalana al desarrollo, tanto en términos cuantitativos como cualitativos?

La cooperación, con pocos fondos

La cooperación, con muy pocos fondos, actuaba de activo en la generación de apoyo internacional a causas muy a menudo ligadas a la autodeterminación (como programas de apoyo a lenguas de pueblos indígenas reprimidas por el centralismo y el colonialismo cultural de sus élites nacionales). Este activo actúa de boomerang. La cooperación concebida como red activa de diplomacia ciudadana impulsada desde todo el territorio, hubiera sido el mejor brazo para recibir adhesiones de cientos de pueblos de todo el mundo al proceso de autodeterminación catalán. Pero ni el Govern, ni muchos partidos aliados, lo ven. Sin embargo, como dice la nueva Mesa de Acción Exterior en su propuesta de Pacto Nacional para la Acción Exterior, la inserción de Catalunya en el mundo no sólo debe ser " empresa" y "cultura" sino también y sobre todo "sociedad", "futuro" y compromiso internacionalista. En soberanía alimentaria y energética, en migración, en cultura de paz, en economía social, en derechos de las mujeres, en cambio climático, etc.

Las entidades de la Mesa (coordinadoras de oenegé, organizaciones culturales, organizaciones de migrantes, ecologistas, sindicatos, etc.) sostienen que la altura del desafío que tenemos delante requiere el esfuerzo colectivo y la puesta en valor de todos los actores de la sociedad catalana. Es impensable que se pueda modificar el 'status quo' sólo con una pequeña y esforzada élite paradiplomática catalana, sea gubernamental o empresarial, lo que un amigo mío llamaba " Diplomacia del Club Súper3". Los grupos que acumulan conocimiento y relaciones de reciprocidad con el exterior, están formados principalmente por personas universitarias, por miembros de oenegé de solidaridad, ecologistas, de derechos humanos, artistas, por coordinaciones de movimientos sociales, sindicatos, pequeños empresarios, etc. Y somos nosotros quienes explicamos en Bruselas, Nueva York, Beirut, la Amazonía o en la comunidad más remota de Burkina Faso lo que somos y lo que queremos ser en el futuro los y las catalanas. 

Tres mensajes

Tres son los mensajes de este artículo: si queremos la autodeterminación es necesario internacionalizar la causa; para internacionalizarse conviene hacerlo desde la solidaridad y desde la búsqueda legítima de un mundo mejor para todo y todas; y no se puede internacionalizar si no se valoran las capacidades acumuladas durante años de las redes ciudadanas del país y se les permite participar. Una verdadera diplomacia hecha por redes superpuestas y fundamentadas sobre la solidaridad, la reciprocidad y la creación de un mundo mejor para los catalanes, pero también para los no catalanes.