tú y yo somos tres

Ahora van con pies de plomo

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Tú y yo somos tres, por Ferran Monegal. 

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El planteamiento, la estrategia televisiva, sobre Miguel Ricart ha dado un giro de 180 grados. El cambio ha sido portentoso. Hace apenas cinco días veíamos una nube de reporteros, y una selva de cámaras, persiguiéndole para pillar alguna declaración del excarcelado. Hoy, los dos grandes imperios que se reparten el pastel televisivo (Atresmedia y Mediaset) guardan al respecto un prudente silencio. Parece como si se hubieran puesto de acuerdo. Nada se sabe de aquel supuesto comando de empleados de una productora de televisión que le interceptaron en el tren, le apearon, le llevaron en coche a Madrid, y le metieron en un hotel. No se ha emitido la supuesta entrevista que le practicaron a cambio de una suma de dinero. Los dos programas de las reinas de las matinées (Espejo público Ana Rosa) están desconocidos al respecto:  cuidan ahora en extremo el tema Ricart. No lo menean ni sacuden, no hacen las maniobras de espectacularización truculenta que practican habitualmente. En los programas del late show, el de Jordi González (Se enciende la noche, T-5), y el especial de Nacho Abad (A-3 TV), vimos cómo en la madrugada de ayer soslayaban, evitaban, explayarse en la situación de Ricart. No le hicieron prácticamente ningún seguimiento. Jordi realizó un programa enfocando el objetivo hacia otros excarcelados. Y luego nos pasó reportajes-denuncia sobre los pederastas que actúan en la red. Por su parte, Nacho Abad, en el otro imperio, cambió el enunciado de su programa (inicialmente era Condenados en la calle) y lo transformó en dos: primero recrearon los diálogos que mantuvieron Rosario Porto y Alfonso Basterra en los calabozos; y en segundo lugar nos presentaron el drama de los secuestros parenterales y los comandos de mercenarios que rescatan a los niños que se ha llevado el otro cónyugue; un tema que seguramente estaba preparado para el programa Equipo de investigación.

Resumiendo: sobre Ricart ahora van con pies de plomo. Es significativa la advertencia de A-3 TV la madrugada de ayer: «Ante una calumniosa campaña en las redes y Whatsapp, esta cadena quiere aclarar que nunca emitirá ninguna entrevista con Miguel  Ricart». Este mensaje concuerda con el del otro día de Ana Rosa«Ni se le ha pagado, ni se le ha ofrecido, ni se le ha invitado. Nada de nada». ¡Ahh! Parece que ambos imperios, sobre el tema Ricart, han echado el freno. ¿Arrebato de virtud o miedo a un boicot?