Mi no estimada Inés: carta de nosotros, los demócratas

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Me has hecho volver a escuchar en mi cabeza nombres como De Juana Chaos, plaza de la República Dominicana, casa cuartel, Soares Gamboa.

Inés, eres de las que nunca se arrepintió. Ni se arrepiente. 3.838 años y un día de cárcel por 24 asesinatos, creo, si mi recuento no falla, que todos militares y guardias civiles. Para ti eso supondrá una diferencia. No para los demás.

Primera diferencia entre nosotros los demócratas y tú.

Te pillaron camino a Málaga con un coche lleno de amonal en junio de 1987. Y doce días después, quién sabe si tuvo algo que ver en la decisión de la mente enferma de ETA, me hicisteis temblar porque mi hermana se había ido sola de compras, y yo me convencí de que estaba en el Hipercor de BarcelonaHipercor.

Sales hoy de TeixeiroTeixeiro, a donde te acercaron hace unos años sin que tú dijeras una palabra, sin que reconocieras como han hecho compañeros tuyos que no sirvió de nada matar indiscriminadamente o eligiendo nombre y nuca. Y a mí me parece lo justo porque, por mucho que te desprecie, creo que tienes derechos que hay que salvaguardar. Lo de menos es que lo crea yo que soy una de tantas. Lo de más, y escrito separado --no lo 'demás' junto, porque no es añadido sino clave fundamental-- es que lo que dice el Estado de derecho.

Te vas a encontrar otra sociedad Inés, otra Euskal Herria que quizá no te quiera cerca. No sé quién te recibirá tras la reja de la cárcel gallega. Imagino que tu familia, que también es víctima tuya. Porque ninguna madre se merece una hija como tú. Ningún hombre tiene que soportar una hermana como tú. Y fíjate cómo es la vida, que me ha hecho conocer a uno que tiene los mismos apellidos que una colega tuya. Y cómo les jodéis la vida, y qué poco os importa.

A mí si, creo como muchos que ellos no deben pagar vuestras salvajadas, comprendo cada salida de tono suya, cada pancarta colgada defendiendo vuestro acercamiento, cada grito contra un Gobierno de España que dejó zonas oscuras en los 80 que justifican la lucha pero nunca, nunca la sangre. De la misma forma que comprendo las burradas que soltó ayer Consuelo Ordóñez en La SextaConsuelo Ordóñez, presidenta de Covite (Colectivo de Víctimas del terrorismo del País Vasco), y hermana del concejal Gregorio Ordóñez, otra muesca en vuestra lista de asesinatos. Lista inútil porque os hemos ganado. Todos, como dice José María Calleja.

Comprender las dos partes del dolor es la segunda diferencia entre nosotros los demócratas y tú.

Te asiste el el artículo 9.3 de la CE, esa que no reconoces: "La Constitución garantiza el principio de legalidad, la jerarquía normativa, la publicidad de las normas y la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables". Esto significa como bien explica Nacho hoy, que la 'doctrina Parot' es simplemente, ilegal. Porque a ti te juzgaron antes del endurecimiento de penas del 96, porque el Código Penal del franquismo al abolirse la pena de muerte te favorecía (30 años máximo y con rebajas de condena, fueran uno o cien los asesinatos cometidos). Fuera buena o mala, es la que había.

Aplicar la ley aunque no nos favorezca, y luchar por cambiarla (vaya que sí, en mil frentes) con la palabra y no las pistolas: tercera diferencia entre nosotros los demócratas y tú.

Inés, serás excarcelada gracias a la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de EstrasburgoTribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, el mismo que en 2009 apuntaló la ilegalización de Herri BatasunaHerri Batasuna que fue el jaque mate, o uno de ellos, para acabar con tu lucha armada. Me corrijo: lucha asesina. Fíjate hasta donde pueden estirarse mis costuras para comprender. Las tuyas no, las anudabas bien y untabas en pólvora cada vez que matabas.

Rebobino: te encontrarás un mundo que no se parece en nada al del 87 que dejaste atrás. Ahora somos muchos, mayoría los que pensamos que lo adecuado a derecho es que estés fuera. Tú y otros que estén en tus mismas circunstancias. Cierto es que no me preguntas mi opinión: quizá yo preferiría que cumplieras los treinta años de condena máxima, y para esto está el Código Penal actual.

Y ahí dejo este pensamiento porque lo que yo opine es, te repito, irrelevante. La democracia está para asegurar que gobernamos para todos de acuerdo a unas normas que no se rigen por impulsos emocionales o ideologías totalitarias. Y yo lo acepto.

Interpretar la dictadura de Franco o la de los mercados, que también asesina (¿te interesará esto Inés, cuando salgas?), pero también tu banda armada como parte de la misma forma reaccionaria y ya podrida de imponer las decisiones de una minoría a la mayoría de la sociedad es la cuarta diferencia entre nosotros los demócratas y tú.

Hoy nosotros, muchos más de los que piensas, sabemos que lo correcto es que salgas. Y eso no nos hace alinearnos con ETA o los que aún os apoyan. Si es que queda alguno, que yo lo dudo. Aunque algunos sectores políticos te paguen los abogados, pero fíjate que creo que lo hacen para defender a tu familia y a la sociedad vasca, que se merece un futuro en paz bastante mejor que el que tú proponías.

Pues nosotros te decía, somos hoy mejores ciudadanos. Tú no, Inés.

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Saberlo y aún así seguir firmes en nuestra postura es la quinta diferencia entre nosotros los demócratas y tú: una por cada año de más que has pasado en la cárcel, que nosotros sí sabemos de justicia. Y con ella te hemos derrotado.

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