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Los SÁBADOS, CIENCIA

El decálogo de la célula tumoral

Manel Esteller

Si el cáncer fuera una enfermedad confinada en su lugar de nacimiento sería curable más veces

El genial Mel Brooks hace bajar a Moisés con las tabletas (no iPads) dadas por Dios con los muchos mandamientos que deben seguir los hombres, pero le caen al suelo y al final quedan solo 10 mandamientos. Es una de las mejores escenas del cine cómico, y además refleja la relatividad de todas las cosas. Del mismo modo, y con una finalidad puramente simbólica, querría explicarles cuáles son los 10 mandamientos que sigue la célula tumoral.

1.- No morirás. Las células sanas tienen una vida que varía según el tipo de tejido. Por ejemplo, las de la piel mueren más rápido y las neuronas aguantan más, pero la célula cancerosa se niega a morir. Tenemos muchas células tumorales en el laboratorio que provienen de pacientes muertos décadas atrás. Mientras las alimentemos y les demos oxígeno, continuarán viviendo. Esto se consigue, en parte, alterando su ADN para evitar esa muerte programada (el término técnico es apoptosis).

2.- Te alimentarás del sudor de tu vecino. Como el cáncer crece tanto, no tiene bastante con los nutrientes que le llegan por el torrente sanguíneo normal e induce la creación de nuevos vasos para poder alimentarse con una gula desenfrenada. Este proceso se conoce como neoangiogénesis. A veces los tumores crecen tanto que ni así pueden alimentarse y pueden aparecer en los mismos zonas que se han muerto de hambre (necrosis).

3.- Te reproducirás para esparcir tu doctrina. Si las células normales se dividen cuando les toca, las cancerosas tienen una división acelerada. Esta proliferación excesiva es debido a la activación de los genes que la acelera (oncogenes) y la pérdida de los genes que tendrían que frenarla (genes supresores tumorales).

4.- Abandonarás tu casa. Si el cáncer fuera una enfermedad confinada al lugar donde nace, sería curable en la inmensa mayoría de casos. Pero no es el caso. Se escapa del lugar de origen, rompe las estructuras vecinas con tijeras moleculares (proteasas) y por la sangre y otros conductos (sistema linfático) se escapa y establece nuevas colonias en órganos alejados (cerebro, costillas, hígado…) donde sigue haciendo daño.

5.- No reconocerás a tu familia. La célula tumoral recuerda poco lo que era. Le queda poca memoria de cuando era una célula del intestino, del epitelio del pulmón o de la glándula mamaría. Ha borrado buena parte del sistema identitario de su ADN, las conocidas marcas epigenéticas. Y cuanto más indiferenciado es, más agresivamente se comporta. Es un poco aquello de que quien pierde su origen pierde su identidad.

6.- Serás impura. Todos los tumores son diferentes entre sí aunque tengan características comunes, pero además en un paciente concreto partes de aquel cáncer pueden ser también diferentes. Es el concepto de heterogeneidad que refleja que no todas las células transformadas de una misma pieza tumoral son iguales. Esto dificulta los tratamientos. Por ejemplo, muchas veces los contornos de un tumor son diferentes en la zona central y las áreas más jóvenes del mismo son diferentes de las más antiguas.

7.- No repararás el mal. La célula cancerosa es incapaz de conocer sus errores y los va acumulando para viciar todavía más su conducta. No repara las lesiones de su material genético, y esto provoca que aumente su número de mutaciones y su malignidad. Hay tumores de colon y de piel hereditarios que usan de forma especial esta vía.

8.- Serás desagradecida. Dejado a su plena libertad, el cáncer  acaba eliminando a su hospedador, es decir, a la persona que lo tiene. El tumor parece ser una estructura exitosa a nivel microevolutivo para crecer, pero al final acaba eliminando al organismo que lo alimenta. No deja de ser una ironía. Solo se ha descubierto un tumor que se escapa del individuo donde nació: sucede con la mordedura del diablo de Tasmania, un mamífero muy exótico, así que no hay que sufrir.

9.- No serás fiel. El tumor que aparece en el momento del diagnóstico acostumbra a ser diferente del que aparece cuando el cáncer vuelve a aquel paciente. También el cáncer primario es diferente de su metástasis, el que ha emigrado a otros lugares del cuerpo humano. Esta carencia de fidelidad la desarrolla para adaptarse a sus nuevos hábitats: si recibe el ataque de un fármaco, desarrolla una cubierta para protegerse; si se tiene que diseminar, se vuelve más esponjoso para caber entre las rendijas de nuestros tejidos. Es un animal muy pérfido.

10.- Tu nombre será usado en falso. Y, desgraciadamente, muchas veces este término se usa de forma superflua para definir que una persona u organización son «un cáncer». Y a la inversa: cuando una persona muere de un tumor todavía se usa mucho la terminología pudorosa de «una larga enfermedad». ¡Es un cáncer y dejémonos de tonterías! Solo llamando a las cosas por su nombre podremos enfrentarnos a ellas.

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