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Mònica Terribas, el miércoles pasado, en los estudios de Catalunya Ràdio.

Mònica Terribas, el miércoles pasado, en los estudios de Catalunya Ràdio. / CARLOS MONTAÑÉS

Un lunes es duro. Un lunes 2 de septiembre, en plena 'rentrée' es durísimo. Pero un lunes 2 de septiembre con Mònica Terribas desde la cama o desayunando, o en el coche o el tren para ir al curro, o en cualquier momento de la mañana en cualquier sitio, es otra cosa. Terribas le ha dado un aire distinto a este lunes, a esta vuelta al trabajo y a la rutina posvacacional. Con Mònica hemos percibido entusiasmo en las ondas, un ritmo un poco acelerado y nervioso, una ilusión compartida por saber más cosas y compartirlas con cierta complicidad. Hay un código no escrito, un no sé qué. Es ella.

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Este inicio de curso será intenso. Vivimos menos pendientes de los detalles de la Diada institucional. ¿A quién importa ahora los gestos, las intenciones, las particularidades de la celebración que lleve entre manos el Govern o el Parlament? La fuerza de lo que organiza la llamada sociedad civil, la Assemblea Nacional Catalana, es superior a lo institucional. Pendientes de la Via Catalana, del ruido en las redes, de la visualización amarilla en las calles, volvemos a la rutina con la sensación que este año superará el anterior, que ya es decir. En esta 'rentrée' peculiar, cargada de movilización social, de alto voltaje logístico por la complejidad de la Via Catalana, y por la interpretación mediática y política que se haga, la voz mañanera de una periodista que nos acompañó en el sofá nocturno ante el televisor supone una novedad interesante.

A la radio privada excitada le sale competencia femenina de clara vocación pública en una etapa, la del tránsito del 2013 al 2014, muy especial. La pugna en las ondas será metáfora de la intensidad que vivirán familias, organizaciones y partidos cada día que se acerquen las urnas, ya sean de referéndum o electorales-plebiscitarias. Vivir esto despertándonos con Mònica será vivirlo más intensamente.