La evolución de la economía

¿El fin de la recesión?

Es absurdo y engañoso decir que la UE ha superado la crisis porque el PIB creciera el segundo trimestre

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En el cuarto verano de la crisis del euro, la tecnocracia de Bruselas no ha tenido que volver deprisa y corriendo, como en el 2011 y el 2012, por los ataques especulativos contra España e Italia. Esta vez han sido los ministros de Exteriores los que han tenido que acudir a Bruselas, aunque sin apresurarse demasiado, por las masacres causadas por el Ejército en Egipto. Y con pocas esperanzas de que la UE suspenda, como debería, la ayuda a Egipto.

En el frente económico las primas de riesgo no nos han dado ningún susto pese a la desconfianza queBárcenas/Rajoyhan provocado en nuestros socios europeos. Una excelente temporada turística vaticina que el PIB puede volver a crecer en el tercer trimestre. Incluso se nos han presentado algunos datos estadísticos como si estuviésemos en el fin de la recesión. Y tanto el FMI como el comisario señorRehnhan insistido en que para salir de la crisis es necesario que reduzcamos aun más los salarios y nos han puesto como ejemplo los supuestos buenos resultados de esas políticas en Irlanda y Lituania.

Pero ni estamos ante el fin de la recesión, ni esas políticas son las adecuadas, ni esos ejemplos nos valen. Se habla del fin de la recesión porque, gracias a un comportamiento mejor de lo esperado de las economías francesa y alemana, la eurozona ha tenido un crecimiento positivo en el segundo trimestre del 2013. Y como la recesión se define técnicamente como dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo, cualquier trimestre de ligero crecimiento positivo señala el fin de la recesión.

Pero es absurdo usar este tecnicismo para echar las campanas al vuelo, aunque le venga muy bien a la señoraMerkelante sus elecciones y a todos los partidarios de las políticas de rigor para animarnos a seguir por ese camino. Una recesión es una caída autosostenida de la actividad económica en la que la disminución de la demanda disminuye la producción, produciendo un círculo vicioso de reducción de la actividad, la renta y el empleo. Si en vez de comparar un trimestre con el anterior lo comparásemos con el mismo trimestre del año anterior veríamos que el PIB de la eurozona ha disminuido un 0,5% en vez de ese aumento del 0,7% que se usa para asegurar que lo peor ha pasado.

No, lo peor sigue aquí, y ese pequeñosobresaltoprimaveral no permite aventurar el fin de la crisis. En España el PIB todavía cayó un 0,5% en el primer trimestre y un 0,1% en el segundo, y hemos conocido dos malas noticias. Nuestra deuda pública sigue aumentando y ha superado ya el 90% del PIB, lo que demuestra que las políticas de austeridad no consiguen reducir el endeudamiento porque debilitan el crecimiento. Y los créditos dudosos de los bancos han alcanzado un nuevo récord, hasta el 11,6% en junio. Bajaron a principios de año, cuando se transfirieron albanco malo 50.000 millones pertenecientes a créditos dudosos, pero siguen subiendo, lo que siembra dudas sobre la capacidad bancaria para financiar la economía y sugiere la necesidad de otra recapitalización de las entidades.

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Con un consumo en caída libre por la caída de las rentas y el aumento de los impuestos y con un paro enquistado en el 27% no se ve por dónde puede venir la ruptura del círculo vicioso al que antes me refería y el verdadero fin de la recesión. Más bien parece que con esas políticas vamos camino de unastagnationprolongada. El Gobierno, y por lo visto el comisario de Economía desde Bruselas, piensan que el motor de la recuperación serán las exportaciones y por eso nos animan a acelerar la devaluación con reducciones drásticas de salarios que aumenten nuestra competitividad exterior. Sin embargo, aunque se hayan recuperado -y eso es sin duda una buena noticia-, el peso de nuestras exportaciones en el PIB (el 34%) es demasiado pequeño para que puedan jugar el papel que han jugado en Irlanda o Lituania, países con una gran capacidad exportadora (en Irlanda, el 100% del PIB), basada en buena parte en eldumpingfiscal y social que hacen a los demás países europeos. Nuestras exportaciones siguen siendo vulnerables a la apreciación del euro y a la debilidad de la demanda de nuestros vecinos europeos, nuestros principales clientes. Y seguir comprimiendo los costes laborales reducirá la demanda interna y la solvencia bancaria.

Tampoco los datos demuestran que los ejemplos de Irlanda y Lituania sean tan gloriosos como supone el señorRehn. Ni mucho menos. En Irlanda, la renta nacional por habitante ha caído el 15% desde el 2008 y el déficit publico era en el 2012 el más alto de la eurozona. Y no digamos Lituania, convertida en un laboratorio de las políticas neoliberales. Lo que Irlanda y Lituania han conseguido, mal le pese al señorRehn,es perder alrededor del 20% de sus empleos. Si lo que nos proponen desde Bruselas es que sigamos el modelo lituano, mejor nos bajamos de esa Europa.