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El propósito del Govern de crear unagrossacatalana es un error técnico, social y político. En este contexto de crisis brutal, no sé si se trata de una nueva cortina de humo o de una huida adelante. Lo que es seguro es que se trata de una nueva improvisación. De golpe han recordado que en Catalunya hay una empresa pública de juego, y sin ningún estudio económico (que se sepa) ni previsión de ingresos han decidido poner otro juego en un mercado sobresaturado.

Técnicamente es un error porque en nuestro país no hay suficiente masa crítica para crear un juego nuevo que debe competir con los ya existentes. El mercado del juegopasivoestá saturado, y loterías tan consolidadas como el gordo de Navidad y todos los juegos de la ONCE y el resto de la oferta están en decrecimiento.

La Generalitat atribuye la caída de ingresos de sus loterías al alto nivel de competencia en el sector y a la coyuntura económica, y espera remontar el vuelo con la idea de esta Grossa. Por contra, la ciudadanía demuestra tener sentido común y en época de crisis juega menos, gasta menos en juegos de azar, más allá de que los poderes públicos catalanes hayan arrinconado las políticas de juego responsable, en otro momento pioneras en Europa. Y carentes de imaginación y de voluntad política para obtener ingresos, potencian el juego en lugar de desarrollar una fiscalidad más justa y progresiva.

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¿Cuál es el mensaje que dan a la ciudadanía? Por un lado le dicen que juegue más porque jugando su vida cambiará y mejorará, y por otro que las políticas públicas del Estado del bienestar que deberían salir de los presupuestos las cubrirán con los porcentajes que arañarán a la lotería.

Es una perversión democrática instalar el discurso de que aquí se podrán basar gran parte de los programas de atención a la infancia. Si esta nueva lotería fracasa o no tiene el éxito que sus promotores esperan -y me atrevo a aventurar que será así-, ¿será responsabilidad de la ciudadanía catalana, por no haber jugado suficientemente, que no se puedan hacer políticas de bienestar social para nuestra infancia? El error político está servido.