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CARNET DE VERANO

Un pecado de juventud de Wagner

Rosa Massagué

Tiene 21 años. Es un joven inquieto que quiere comerse el mundo además de cambiarlo. Ha escrito una primera ópera, 'Die Feen' ('Las hadas'), al estilo alemán,  pero se ha quedado en un cajón. Ahora prueba con el estilo italiano y compone 'Das Liebesverbot' ('La prohibición de amar'), pero la suerte no le acompaña. Consigue estrenarla dos años después, en 1836 en Magdeburgo, pero resulta un completo fiasco aunque es por casusas ajenas a las virtudes artísticas de la obra.

Tras aquel fracaso, Richard Wagner no solo escondió la partitura de su primera --y casi única-- ópera cómica. Años más tarde, cuando gozaba del patrocinio de Luis II de Baviera, le envió el original acompañado de un poema con el que quería hacerse perdonar lo que el compositor calificaba de "pecado de juventud". Aquel pecadillo nunca se representó en vida del autor y no fue hasta los años 20 del siglo XX cuando llegó a un escenario.

Sin embargo, es una ópera representada muy raramente. Arrastra varios hándicaps. El primero, la prevención ante una obra de juventud. El segundo, su exclusión del canon wagneriano. Y el tercero, toda la grandiosa obra posterior del compositor, en particular desde 'El anillo del Nibelungo' hasta la última, 'Parsifal', cuando el compositor crea un mundo musical propio y único.

'La prohibición de amar' ha quedado como una ópera que se representa en ocasiones conmemorativas, en festivales o en ámbitos universitarios. Y fue en uno de estos ámbitos cuando un grupo de aficionados de Amics del Liceu descubrieron esta ópera en la Universidad de Bayreuth, durante el Festival de Jóvenes Artistas del 2005.

Uno de ellos, el periodista Francesc Rosés, se convirtió en el 'embajador' de aquel montaje que, con bastantes variaciones, ha llegado ahora al Festival de Peralada los días 3 y 4 de agosto. El acontecimiento no es menor ya que se trata del estreno absoluto de esta ópera en España aunque sea una versión comprimida a casi dos horas en vez de las tres originales y con arreglos en la partitura para una orquesta reducida realizados por Frank Böhme.

Firmaban aquella adaptación el director de escena Georgios Kapoglou  y el director musical Fausto Nardi, los mismos que han venido al festival del Alto Ampurdán.

En cuanto a las voces, aquí han sido todas de casa: Júlia Farrés-Llongueras, Rocío Martínez, Mercedes Gancedo, Àlex Sanmartí, David Alegret, Vicenç Esteve Madrid, Enric Martínez-Castignani, Marc Rendón, así como varios componentes del Cor de Cambra del Palau que dirige Josep Vila. El conjunto instrumental era el Ensemble Orquestra de Cadaqués.

La ópera puede ser vista como una rareza, pero encierra mucho Wagner, desde la devoción que sentía por William Shakespeare ya que se basa en su comedia 'Medida por medida', hasta la acerada crítica que contiene contra el autoritarismo, el puritanismo y las convenciones sociales. Y luego están los muchos compases fácilmente identificables que encontramos en obras posteriores. Será pecado, pero es una gozada. 

 

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