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Antiguamente las vacaciones consistían en descansar del trabajo. Para muchos profesionales, sobre todo autónomos, emprendedores y parados que buscan empleo, dejar de trabajar, ya sea días o semanas, es un lujo inimaginable. Para ellos, el teletrabajo ha acabado de romper las pocas fronteras que existían entre casa y oficina, el descanso y el trabajo, el ocio y la profesión. Laoficina móvilque supone hoy un simple teléfono o una tableta -artilugios dotados de todos los contactos, toda la agenda, todos los documentos, el correo electrónico y las redes sociales- ha convertido a los profesionales en auténticos esclavos todas las horas del día y todos los días del año. Aquello que antes era monopolio de políticos y periodistas -la hiperconexión y la sobreinformación- es un peaje que hoy pagan cada vez mayores segmentos de población, incluso en época estival.

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La mitad de los catalanes está presente en alguna red social, según un estudio de GESOP, que detecta un incremento de 6 puntos en los dos últimos años. La fractura digital se va reduciendo, y tiene más que ver con la conectividad que no con la alfabetización, el segmento de edad o el nivel económico. Esta democratización ha abducido a nuevasvíctimasque estos días no saben cómo apartarse de las pantallas, alejarse de la red para oxigenarse y desconectar de muros otime lines.

«Levanta la vista de la pantalla y recupera el control de tu vida», reclama el periodista Jordi Romañachen su libroDieta digital. El autor propone remedios no solo para ejecutivos estresados, sino también para niños, adolescentes y adultos que sufren la «maldición del mundo moderno» de la hiperconectividad. Cómo afrontar una operación biquini 2.0. ¡Aprovechen el verano para soltar lastre digital!